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La segunda víctima fueron todos los ingresos que se perdieron miles de operadores turísticos y proveedores para esa actividad por tantas cancelaciones. En tercer lugar, perdió el país. Se hizo desperdicio de un prestigio internacional ganado en destino turístico. Pero nada peor que lo primero, la idea de debilidad del gobierno frente a todo sector que supere 30 o 40 personas. El «método Moyano» (por Hugo y su belicoso hijo Pablo) rige: gremio que afecta gente debe actuar con fuerza, es decir salvajemente, si es preciso, desconociendo las «conciliaciones» del casi inexistente ministro Tomada. Realmente penoso.
Este ministro Tomada ya es patético. Declaró que en un año el empleo aumentó 10%. ¿Sabrá que el INDEC, para la medición de « ocupados», cuenta a los que revolean pelotitas y palotes o fuerzan limpieza de parabrisas frente a autos detenidos delante de semáforos? Se exige que ese «trabajo» lo hagan como mínimo 14 días por mes. Además de poco seria la medición, ¿quién los controlaría?
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