Política

En indagatoria, Báez acusó a Macri de presionarlo para "arrepentirse"

Apuntó a la AFI y legisladores K pidieron que declare ante Bicameral de Inteligencia. Señaló que el objetivo era que apuntara contra Cristina de Kirchner. Negó cargos por el dinero de su constructora.

Por primera vez y luego de años de guardar silencio desde que fue detenido, Lázaro Báez utilizó el momento de su dilatada indagatoria ante el tribunal oral que lo juzga por lavado de activos, para disparar munición gruesa contra el Gobierno de Mauricio Macri, denunciar aprietes y extorsión para que acusara a Cristina de Kirchner y aseguró que nunca lograron “quebrarlo”. Calificó la causa que lo tiene sentado en el banquillo y por la que también fue preso su hijo mayor, Martín, como un “bochorno jurídico” diseñado desde la cúpula del Poder Ejecutivo para poder embestir contra las figuras del kirchnerismo. Así, durante su defensa, se sumó a una serie de empresarios que han denunciado una misma operatoria por parte de la administración Cambiemos respecto de la necesidad política de que se apuntalen causas judiciales con señalamientos concretos contra el matrimonio Kichner por parte de sus allegados o por beneficios económicos. Los diputados K Rodolfo Tailhade y Leopoldo Moreau solicitaron que la Comisión Bicameral de Seguimiento de Organismos de Inteligencia cite a Báez para que declare ante sus integrantes.

En un descargo de tinte político más que jurídico y apuntalado por un escrito, Báez mucho más delgado, relató cómo fue “apretado” por el gobierno de Macri para convertirse en “arrepentido” para responsabilizar a Cristina de Kirchner y a sus funcionarios de hechos de corrupción. Se mostró indignado utilizando expresiones que matizaron sus dichos, Báez habló durante una hora y media de la embestida mediática que tuvo su punto culminante con la denuncia de las legisladoras comandadas por Elisa Carrió: “Mariana Zuvic creyó haber encontrado el Santo Grial”, dijo.

Luego explicó que el Gobierno, desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), le pidió ser arrepentido para responsabilizar a Cristina. “En un control oftalmológico (en Ezeiza), se me acerca una mujer, la doctora Balbín, acompañada por dos personas de traje. Dijo que venía en nombre de Macri y Majdalani (Silvia)”, así comenzó un relato de cómo lo empezaron a amenazar si no acusaba a los Kirchner. Balbín y su hijo fueron fugazmente defensores de su hijo menor, Leandro, y desde ese lugar apuntaron a desplazar al juez del caso Sebastián Casanello. Incluso al punto de inventar una supuesta reunión en Olivos entre el magistrado por la que dos personas aguardan ir a juicio oral por falso testimonio, tras reportarse falso el encuentro. La relación de Báez y su familia con los abogados que los defendieron fue traumática y plagada de zonas grises donde la estrategia defensiva fue contradictoria y errática. El constructor mando varios mensajes públicos de disgusto con las figuras del kirchnerismo, pero lo cierto es que nunca les achacó responsabilidad sobre sus actos. Eso mismo ratificó ayer al afirmar que no era testaferro del exmatrimonio presidencial.

“La AFI manipuló y comandó todo el sistema, incluso a los jueces, algo que se instaló desde el comando de la mesa judicial dirigida por el propio presidente Mauricio Macri”, fue una de las frases que fueron escuchadas con atención por los jueces del tribunal oral 4 y todas las partes presentes. Báez sostuvo que fue detenido injustamente y haber sido “víctima de una campaña atroz de una persecución” orquestada desde el Poder Ejecutivo. “Nunca fui testaferro de Néstor Kirchner o de su familia”, aseguró. “He sufrido todo tipo de aprietes para culpar a la Sra. Cristina Kirchner y a su gobierno”, dijo. “Me convertí en una víctima usada para demonizarme a mí y por carácter transitivo a la expresidenta Cristina Kirchner, para erosionar las elecciones legislativas de 2013 y presidenciales 2015. Para perjudicar al gobierno de entonces”, advirtió.

“Soy una víctima de una campaña atroz de una persecución en la que todos los poderes colaboraron y dirigido desde el Poder Ejecutivo”, aseguró, además de victimizarse sobre que fue “uno de los elegidos por mi cercanía ideológica a Néstor Kirchner”. De este modo, describió como a su criterio, se gestó “un plan para erigirme en la imagen de la corrupción K” para atacar a los Kirchner. “Jamás diría algo falaz para perjudicar a la expresidenta”, dijo Báez mientras relataba los aprietes para obligar a declarar contra Kirchner. Y apuntó que un “periodista” que lo entrevistó aseguró que podría generar una reunión con el ministro Germán Garavano a condición de que se declarara arrepentido. Cerca del ministro aseguraron que nunca tuvo trato con el periodista y que pudo haber traficado influencias que no poseía para “darse importancia”.

En relación a los hechos de lavado, eje de la acusación, Báez aseguró que los fondos de su empresa Austral Construcciones “nunca fueron ilícitos”, que nunca fue dueño de la financiera sospechada SGI, ni de ninguna financiera.

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