17 de diciembre 2004 - 00:00

En seis meses declinaron protestas antimilitares

José Pampuro
José Pampuro
Seis meses atrás, el buque de transporte San Blas de la Armada Argentina zarpaba hacia Haití desde uno de los diques más lejanos del puerto metropolitano, casi a escondidas.

Recomendaciones de la inteligencia del Estado Mayor Conjunto y la precaución de José Pampuro, lo pusieron fuera del alcance de una presunta acción directa del grupo Quebracho, opositor al envío de tropas al país caribeño.

En la mañana de hoy, el ministro de Defensa presidirá la ceremonia de arribo de la misma nave, procedente de Haití, esta vez con banda de música, familiares de los tripulantes y toda la pompa militar, en la Dársena Norte, la más abierta al público y céntrica de la terminal portuaria.

El secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, el jefe naval Jorge Godoy y el brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto y responsable operativo del despliegue de los Cascos Azules en Haití, acompañarán a Pampuro en el palco. El ministro ya no les teme a las operaciones de esmerilado de esa fracción de ultrismo combativo de izquierda. Confía en la data provista por Luis Uriondo, flamante director de Inteligencia Estratégica Militar, más fogueado que la gente de uniforme en apreciar los riesgos políticos. Claro que hay antecedentes que juegan a favor de las certezas de Uriondo:

la Casa Rosada endureció su posición ante los sectores combativos, aquel escrache al titular del FMI, Rodrigo de Rato, terminó con 9 militantes de Quebracho detenidos -luego liberadosy prófugo en la causa que abrió el juez Juan José Galeano, Fernando Esteche, líder de la agrupación;

• Estados Unidos, blanco dialéctico de Quebracho, fue relevado por Brasil en la responsabilidad de estabilizar Haití bajo mandato de las Naciones Unidas.

• Propuestas

Ahora el buque San Blas entra en un período de mantenimiento para poner a punto sus mecanismos. Pampuro, previsor, no quiere quedar fuera de la iniciativa que maneja Rafael Bielsa en un escenario -Haití- que hasta ahora era de su exclusiva competencia. Tanto que guardó para consumo propio los datos conversados entre el general Jorge Lugani, segundo de los Cascos Azules, con el saliente secretario del Departamento de Estado, Colin Powell, el 2 de diciembre en Puerto Príncipe. El canciller, por su parte, elaboró (sin colaboración de Defensa) una propuesta para ayudar a resolver el conflicto haitiano. La hará pública en la sesión especial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas prevista para mediados de enero: busca prolongar el mandato de la Misión de Estabilización que finaliza el 1 de agosto de 2005 y lograr que el mundo compre productos a Haití, evitando la ayuda financiera que, según muestra la historia del país, casi siempre terminó en bolsillos equivocados. De ser así, el ajetreado buque logístico tendrá que repetir el periplo abasteciendo a las nuevas tropas nacionales.

El navío -veterano del conflicto del Golfo Pérsico, entonces a cargo del actual director-de inteligencia de la Armada, capitán de navío
Pablo Rossi-comandado por el capitán de corbeta Pablo Fal estuvo en la zona de Haití más tiempo del previsto.

Llevó helicópteros de la Fuerza Aérea y vehículos del Ejército para el contingente conjunto argentino y debió permanecer en aguas caribeñas en apoyo del batallón cuando el huracán Jeanne arrasó la ciudad de Gonaives, asiento del cuartel de los Cascos Azules criollos.

• Recursos

Hubo gestiones directas con el ministro Roberto Lavagna para obtener recursos adicionales y saldar el costo de toda la operación. Luego desarrolló una campaña de ayuda humanitaria trasladando más de seis toneladas de alimentos y ropa desde Puerto Rico a la ciudad de Gonaives, en el marco del apoyo que recibió la isla caribeña tras el paso del huracán.

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