12 de febrero 2016 - 10:45

Encuentro en Roma: ¿Qué estrategia internacional pueden acordar Francisco y Macri?

Encuentro en Roma: ¿Qué estrategia internacional pueden acordar Francisco y Macri?
Por Francisco de Santibañes (*) 

La primera reunión entre el Papa Francisco y el nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, tiene un alto contenido emocional dado que el Sumo Pontífice es el primer argentino en ocupar esta posición. Por este mismo motivo, en los próximos años las opiniones y acciones de Francisco también tendrán gran influencia dentro de nuestra sociedad. Pero además de estos datos de la realidad, debemos preguntarnos cuál es el peso real que tiene el Vaticano en la política internacional para, de esta manera, pensar una agenda de trabajo conjunta que beneficie los intereses del país. 

En política internacional, el concepto de poder suele dividirse entre el duro y el blando. Mientras el primero es aquel que le permite a un Estado influir en el accionar de otros debido al uso o a la amenaza del uso de la fuerza -principalmente a través de sus fuerzas armadas o sanciones económicas-, el segundo tiende a modificar el accionar de otras sociedades y clases dirigentes de manera voluntaria. De hecho, muchas naciones invierten recursos en desarrollar herramientas de poder blando, como pueden ser la diplomacia pública o la industria del entretenimiento. 

Este último concepto resulta particularmente relevante para entender las relaciones entre los Estados que se encuentran en regiones, como es América Latina, con bajos niveles de conflictividad. Aquí el poder blando tiende a tener mayor peso que en las zonas en donde priman los conflictos y, por lo tanto, el poderío militar -como puede ser Asia o Medio Oriente-. 

El Vaticano, por supuesto, no cuenta con los instrumentos económicos o militares que le permitirían influir a los Estados mediante la coerción. Es su influencia moral que lo convierte en un actor relevante. La leyenda cuenta que cuando le preguntaron a Stalin cuál sería el accionar del Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial, este preguntó cuántas divisiones militares. Durante la Guerra Fría, sin embargo, la Iglesia Católica jugo un rol clave al ayudar a detener el avance del comunismo y de la Unión Soviética en América Latina y el sur de Europa. Es más, la elección de Juan Pablo II como Papa significó un duro golpe para el bloque comunista y luego su accionar facilito la caída del régimen comunista de Polonia y, con este, del comunismo europeo. 

Pero si el Vaticano puede oponerse exitosamente al accionar de otros Estados, también puede ayudar a que estos alcancen acuerdos. Esto sucedió, por ejemplo, cuando Juan Pablo II evitó en 1978, a horas de iniciarse, una guerra entre la Argentina y Chile y, más recientemente, cuando Francisco promovió el acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos

Dada esta realidad, ¿en que temas pueden trabajar la Argentina y el Vaticano? Nuestro país tiene la oportunidad de liderar un proceso de integración latinoamericano que difiere del que tuvo lugar durante la última década. La desconfianza natural que existe entre México y Brasil, dada su competencia por ser reconocido como la nación más poderosa de la región, dificulta que cualquiera de estos dos países acepte el liderazgo del otro en el proceso de integración. Solo queda entonces Buenos Aires como opción para motorizar este proceso, ya que además de mantener buenas relaciones con ambos Estados, la Argentina es la única otra nación latinoamericana con el peso político y económico necesario para asumir este rol. 

¿Por qué debe la Argentina asumir este rol? Porque una América latina con menos barreras al intercambio de bienes, servicios e ideas, pero a la vez respetuosa de la soberanía política de los Estados, favorece nuestros intereses. A la vez, el Papa Francisco también se ha mostrado propicio a una mayor unidad latinoamericana dado que la Iglesia considera esta región, debido a su unidad cultural, en su conjunto. Esto es importante porque los procesos de integración que predominaron en el último tiempo tendieron a achicar nuestra área de pertenencia, ya que mediante la sudamericanización de la misma se tendió a excluir a América central y México. 

Por lo tanto, esta superposición de intereses abre las puertas a una posible alianza que los dos argentinos más influyentes podrían comenzar a discutir en los próximos días. 

(*) Analista de las relaciones internacionales

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