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Heredero de los zares y de la nomenklatura (de la que formó parte, como Kirchner del peronismo de los últimos 25 años), Putin tiene modos imperiales, viaja con dos aviones llenos de gente y de guardaespaldas, y tiene una manera de acumulación de fuerza que no extrañaría en la Argentina (es el único que hace política y al que no le guste que se atenga a las consecuencias. ¿Negocios? Los que quieran, pero no se metan en política, es el mensaje de Putin). ¿Qué pide Putin? Que la Argentina les abra las puertas a inversiones rusas porque la balanza comercial es muy desfavorable para Moscú. Rusia es consumidor de productos argentinos, pero quiere intervenir en negocios de petróleo e infraestructura, y compensar el desequilibro que llega a los u$s 400 millones anuales. Putin no quiere tanto que le compren productos rusos como que se abran las carpetas de De Vido a sus intereses.
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