«Son cosas de los medios. Yo no tengo ningún problema con el presidente Kirchner», dijo cortante Eduardo Duhalde ayer, minutos antes de embarcarse junto al presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva en el avión que los condujo desde Brasilia en gira al Medio Oriente.
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Desde el gobierno salieron ayer dos ministros duhaldistas a tratar de bajar los decibeles del visible enfrentamiento entre Néstor Kirchner y Duhalde con resultado diverso. El de Interior, Aníbal Fernández, convertido en virtual vocero del Presidente, ratificó que la decisión del gobierno de no reprimir el accionar de los activistas piqueteros no ha deteriorado la relación entre Kirchner y Duhalde. El de Defensa, José Pampuro, en cambio, resultó ayer víctima de lo que él mismo censuró: «Creo que hay un exceso de protagonismo» afirmó, cuando aceptó ser entrevistado, señalando que «es bueno que los disensos se traten en forma privada», admitiendo sin decirlo que existen las diferencias entre Kirchner y Duhalde. «A mí no me consta», eludió el Fernández bonaerense, visiblemente mortificado, cuando le preguntaron si Duhalde y Kirchner seguían incomunicados. Después de todo fue el único ministro del gabinete nacional que se reunió con Duhalde el sábado en su casa de Lomas de Zamora. Insistió y dijo con claridad que el vínculo entre ambos «no se deteriora por estas cosas. No se puede coincidir y punto». Reiteró que la relación «es la de siempre» y «no» se resquebrajó. Puntualizó que el pensamiento del gobierno «está basado en no reprimir» y en «atacar las causas y no de otra manera». Y que la intención «más que contestarle a Duhalde o a Chiche, es fijar la postura del gobierno que tiene que ser cada vez más contundente: esto va a estar resuelto y sin ningún tipo de conflicto: ni los palos, ni la sangre o los muertos», concluyó el ministro del Interior.
Para Pampuro, en cambio, el tema pasa por la discreción que debe mantenerse y que, en su opinión, Duhalde no observó al aceptar un reportaje que provocó el conflicto, señalando que el gobierno trata a los piqueteros «con guantes de seda». «Uno siempre intenta por bien de la situación política y del país, que dos dirigentes de importancia como son el Presidente y quien fue presidente lleguen a un acuerdo y que la situación no se desencadene por medios de comunicación como fue lamentable ver este fin de se-mana», dijo Pampuro, un hombre hasta ahora de absoluta confianza de Duhalde.
Hundió más el cuchillo y afirmó creer «que la Argentina y toda la dirigencia política nos manejamos demasiado por los medios de comunicación y en público; no hay contestaciones privadas que no sean en público. Y a veces es bueno que los disensos se charlen en forma privada. Pero cuando se manifiestan de la forma que lo han hecho esta semana es bochornoso».
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