2 de enero 2002 - 00:00

Escaramuza entre duhaldistas e izquierda empañó elección

Graves incidentes alrededor del Congreso
Graves incidentes alrededor del Congreso
Duró una decena de minutos y bastó para ser muestra impecable del desborde activista. Un grupo de simpatizantes de izquierda y otro duhaldista (algunos con armas de fuego, palos, piedras y -para variar- pirotecnia) batallaron en inmediaciones del Congreso de la Nación mientras la Asamblea Legislativa sesionaba. Aunque breve, el enfrentamiento terminó con heridos, destrozos y la intervención de efectivos policiales, gases lacrimógenos y postas de goma.

La orden de «no reprimir», en tanto, no se aplicó esta vez porque los heridos comenzaron a multiplicarse rápidamente y los comercios y edificios zonales a sufrir las consecuencias.

Al mediodía, por la avenida San Juan, 9 de Julio y Entre Ríos se estacionaron decenas de micros de duhaldistas del Gran Buenos Aires y de la Izquierda Unida, Convergencia Socialista, Partido Obrero, Patria Libre y Movimiento Socialista de los Trabajadores, entre otros.

En dos columnas organizadas, unos 600 simpatizantes duhaldistas avanzaron hacia Hipólito Yrigoyen por la avenida Entre Ríos entonando «la Plaza es de Perón» y también del otro lado del Congreso, por Callao antes de llegar a Rivadavia.

La izquierda, con 200 adeptos, se ubicó entera por Callao en inoportuna convivencia con sus contrarios y eso causó el conflicto entre los que manifestaron a favor y en contra de la designación de Eduardo Duhalde como presidente.

Como los disturbios estaban previstos desde la misma renuncia de Adolfo Rodríguez Saá (inclusive se había pensado en un tercer estallido en Plaza de Mayo más devastador que los anteriores para la noche del 31 de diciembre), se colocaron vallas dos cuadras alrededor del Congreso y también en la Casa de Gobierno y el ingreso a estos edificios se restringió a los legisladores y la prensa.

Por eso, los activistas tuvieron que saciar sus planes de combate a 400 metros del palacio legislativo, entre Bartolomé Mitre y Rodríguez Peña, donde no había seguridad.

Se fueron concentrando desde las 16.30 en esa ubicación entre corridas y marchas, y a las 17 concretaron el enfrentamiento. Las columnas más violentas no estaban conformadas por más de 50 personas cada una y detrás de ellas se ubicaron los demás.
También había personas del barrio, de conventillos y casas tomadas que se sumaron al disturbio, aseguró a este diario una fuente de la Policía Federal.

Comenzaron con pedradas y enseguida se utilizaron los palos, elementos cortantes, armas de caza y algunos artículos de pirotecnia, como el denominado «tres tiros», que permite direccionar el disparo de tres petardos que son expulsados a través de un tubo de cartón y explotan al completar su trayectoria.

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