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20 de julio 2007 - 00:00

"Espero que no lo extrañen"

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Mirando a su esposo a los ojos en dos o tres ocasiones, y hablando en el lanzamiento de su campaña presidencial, Cristina Fernández de Kirchner afirmó ayer en el Teatro Argentino de La Plata que «un país diferente es posible» y hasta analizó biológicamente su rol de mujer. Estas fueron algunas de sus frases:

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  • Había en la Argentina una culturadel fracaso. Y no se trata de caer en tontos voluntarismos, sino de reconstruir una cultura del éxito y del trabajo. No hay misterios argentinos. Es el modelo económico de claro perfil industrialista. Es cierto que todavía nos falta, pero estamos mejorando con mucho esfuerzo.

  • Las mujeres han dado sobradas muestras de su capacidad para el trabajo y la perseverancia. Y aquí hay una cuestión de género. Nunca vi al género como espacio de confrontación sino de cooperación; las cosas son ya bastante duras para que peleemos entre los géneros. Pero hay cosas que distinguen a las mujeres, estamos preparadas biológicamente para el dolor y formadas culturalmente para afrontar la adversidad y desarrollar actividades en simultáneo. La vida es difícil, pero cuando se es mujer es aun más difícil. Aun en las más altas esferas. Y no es casual que fueran mujeres las que se pusieron pañuelos blancos sobre la cabeza y salieran a buscar a los desaparecidos políticos. Luego estuvo el sacrificio de las mujeres argentinas que tuvieron que afrontar el desafío de llevar adelante sus hogares solas. Porque el hombre está preparado para proveer, para ser el sostén de su familia. Cuando se queda sin trabajo, entra en crisis, se va.

  • Esta construcción de Estado democrático, inclusión social y cambio de paradigma la hemos hecho acá. Y la hemos hecho sin palos. Recuerdo la Argentina de los primeros días, con miles de argentinos desocupados cortando calles y puentes. Muchos pidieron mano dura. Y ahora aquí estamos, sin aporrear, sin palos, sin que un presidente se tuviera que ir porque unos argentinos hubieran matado a otros.

  • La competitividad es natural, pero hay que defender los derechos humanos de todos. Y aquí hay que destacar, Sr. Presidente, la autoestima que usted devolvió a los argentinos. No es común en los tiempos que corren, ni en la Argentina ni en el mundo, que alguien con más de 70% de opinión positiva, 50% de intención de voto y posibilidades de seguir decida no hacerlo. Usted (por Kirchner) lo había dicho pero no se lo creían.

  • Los argentinos no lo van a olvidar. Lo único que espero, y permítanme un poco de egoísmo personal, espero que no lo extrañen demasiado.
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