El futuro de la causa judicial por espionaje ilegal más relevante de la última década está en manos del camarista Roberto Lemos Arias. Presidente de la Sala 1 de la Cámara Federal de La Plata, es quien debe decidir si acepta o no las recusaciones contra el juez de Lomas de Zamora Federico Villena.
Lemos Arias, el camarista clave que puede definir el destino de la causa por espionaje
Presidente de la Sala 1 de la Cámara Federal de La Plata, es quien debe determinar si acepta o no las recusaciones contra el juez de Lomas de Zamora Federico Villena.
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El camarista Roberto Lemos Arias.
Si convalida el reclamo de los espías (todos detenidos desde ayer) l trámite de la causa se retrotrae al momento en que los abogados apuntaron hacia el magistrado bajo el argumento de falta de “imparcialidad”. Sería retroceder varios meses hacia atrás en medidas judiciales.
Lemos Arias, en una decisión que le corresponde tomar a él solo, dado que se trata de una recusación, fijo audiencia recién para el fin de esta semana para que las partes expongan argumentos. Después, decidirá. En el medio, la causa adquirió un ritmo vertiginoso y empezó a merodear el entorno de Mauricio Macri, a cuyo secretario Villena denegó la eximición de prisión.
Lemos Arias es un juez de perfil bajo pero que tiene gran ascendencia en el fuero platense. Es uno de los referentes de la lista celeste, uno de los grupos políticos en los que se dividen los judiciales. Su ductilidad le permitió atravesar los últimos cuatro años con excelentes puentes de diálogo con el vidalismo en la provincia de Buenos Aires. Esos lazos se mantienen en la actualidad. Lo mismo que con otros sectores dado que Lemos Arias hizo toda su carrera en la Justicia Federal de La Plata. Pasó por todos los cargos posibles en las jerarquías judiciales, incluso fue juez subrogante.
En 1994 entró a trabajar en la Cámara Federal de La Plata. Ocupó distintos cargos y en 2014, mientras concursaba para convertirse en camarista, la propia Cámara Federal lo designó subrogante en la Sala I del tribunal El mismo lugar que hoy ocupa y que tenía una vacante desde la muerte del juez Alberto Ramón Durán. Obtuvo el segundo lugar en la de ese concurso y en junio de 2015 asumió como juez titular de la Sala I.
Ahora debe decidir el destino de la causa más relevante de espionaje político desde el regreso de la democracia.



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