Ya se realizó un desembolso extraordinario de más de $580 mil millones a favor de los más vulnerables y de las empresas. Viene desplegando políticas fiscales y monetarias expansivas para mitigar el impacto de la crisis global económica y sanitaria que está generando el coronavirus.
La crisis que actualmente atraviesa el mundo no fue prevista por ningún analista económico o político. Aun más imprevista fue la aparición de su causante, un nuevo coronavirus, el Covid-19. Ante estas circunstancias los distintos gobiernos del mundo tomaron diferentes medidas para luchar por la salud de sus habitantes y por un resguardo económico ante la caída de tanto la oferta como la demanda. En este sentido, la Argentina se destacó por su pronta acción en ambos campos. Por el lado de la salud pública, con la implementación de una cuarentena que tuvo resultados más que positivos en la curva de contagios. Y en cuanto a lo económico, con un extraordinario desembolso de dinero de más de $580 mil millones a favor de los más vulnerables y aquellos que hoy tienen sus fuerzas productivas congeladas por el confinamiento obligatorio.
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El gobierno nacional viene desplegando políticas fiscales y monetarias expansivas para mitigar el impacto de la crisis global económica y sanitaria que está generando la pandemia del coronavirus. Además de las dirigidas a los sectores productivos, como las pymes o industrias afectadas 100% por la pandemia, y de la obra pública, focalizada especialmente en la construcción de hospitales de emergencia e inauguración de algunos estructurales, desde ANSES se vienen impulsando medidas de inyección monetaria para sostener los ingresos en los sectores más afectados ante esta crisis: trabajadores informales, monotributistas, amas de casa y jubilados de menores ingresos.
Las primeras medidas, en este sentido, se lanzaron a mediados de marzo cuando comenzó el parate económico producto de la pandemia. ANSES y el Ministerio de Desarrollo Social otorgaron, en ese momento, un bono extraordinario de $3.000 para los jubilados que cobran la mínima, otro bono destinado a las beneficiarias de AUH y AUE, equivalente al 100% de la asignación correspondiente y establecieron un período de gracia de dos meses para el pago de las cuotas de abril y mayo para los beneficiarios de créditos ANSES. Esta serie de medidas alcanza a casi 9 millones de personas.
Siguiendo esta línea, a finales de marzo se anunció el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), una ayuda monetaria para el mes de abril de $10.000 destinada a trabajadores informales, empleos de amas de casa, monotributistas sociales y de las categorías A y B. Los requisitos para poder acceder al IFE son: ser argentino, naturalizado o con residencia mayor a 2 años y estar en el rango de edad de 18 a 65 años y que, dentro del grupo familiar donde reside, no haya ingresos provenientes de trabajos en relación de dependencia, de monotributistas clase C o superior, de prestaciones por desempleo, de prestaciones previsionales o de planes sociales incompatibles con el programa. Los beneficiarios AUH, AUE y el programa Progresar son compatibles y pueden acceder al IFE.
Este programa de emergencia estuvo pensado, originalmente, para aproximadamente 3.600.000 personas, por lo que se pensaba erogar, desde el Estado nacional, $37.000 millones (0,16% del PBI actual según un informe de la UNDAV). El titular de la ANSES, Alejandro Vanoli, anunció que 7.854.316 personas accederán en una primera etapa a este auxilio financiero y que, de las mismas, 2.389.764 ya lo recibieron de manera automática, por lo que finalmente se va a destinar más del doble de los recursos proyectados originalmente: $80.000 millones, el equivalente al 0,35% del PBI. Además, se abrió una segunda fase de inscripción al programa, que comenzará el 22 de abril, para quienes no hayan podido hacer el trámite, mientras se evalúa a los inscriptos de comienzos de abril, por lo que es probable que llegue a más personas la asistencia del IFE.
Es de suma importancia entender que todos estos sectores a los que se busca beneficiar con el conjunto de las políticas económicas tomadas desde el gobierno nacional arrastran una pérdida de poder adquisitivo muy importante de los últimos años. Es esto por lo que, previo al confinamiento obligatorio producto de esta pandemia, el Estado ya estaba poniendo como primera prioridad a esta parte de la sociedad. Tal como dijo Alberto Fernández al jurar como presidente: “Comencemos por los últimos para llegar a todos”. Esa frase se hizo carne en cada una de las políticas adoptadas en estos cuatro meses de gestión. Hoy más que nunca los últimos deben ser los primeros.
Estas medidas, en conjunto con otras que se tomaron desde distintos ministerios, conforman un plan que busca alivianar la compleja situación que hoy atraviesan muchos argentinos. Semana a semana, el Estado nacional continúa ampliando este plan, logrando un mayor alcance de las políticas de contención para mitigar la crisis. Asimismo, un Estado presente conlleva un halo de certeza en medio de tanta incertidumbre, el concepto de cohesión social emerge con fuerza en momentos en donde una sociedad debe enfrentar una compleja situación. De modo que las capacidades del Estado nacional se incrementarán para hacer más predecible este momento de zozobra por el que están pasando vastos sectores de la sociedad.
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