En el comunicado que anuncia la disolución se ve claramente la pata montonera: «Es preferible tomar la pastilla de veneno antes que caer detenido» decía entonces la agrupación de izquierda (aunque según dicen, ninguno la habría tomado). Ahora Verbitsky repite la fórmula: «Preferimos disolvernos antes que discutir».
En vez de democratizar una asociación que corría el riesgo de dejar de serle funcional al progresismo local, decidieron pegar un portazo y como de costumbre, abandonar el barco a medio hundir.
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