El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, negó ayer que se «enrarezca» el ambiente con motivo de cumplirse el 20 de diciembre, un nuevo aniversario del desborde de 2001, que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa.
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Reiteró que el gobierno endurecerá su postura frente a la anarquía piquetera y les pidió que entiendan «el desagrado social que causan» porque, aseguró, aplican métodos «insostenibles» para manifestarse.
Agregó que «los que se llaman piqueteros más duros necesitan que el gobierno reaccione para que ellos puedan justificarse, y no vamos a reaccionar. Que ellos se den cuenta del modo en que están enojando a la sociedad, y un día la sociedad argentina, creo que el día está llegando, acabará por descalificarlos».
«Están buscando una reacción del Estado para poder justificar su propia violencia», insistió el jefe de ministros al opinar sobre el recrudecimiento de las diarias protestas callejeras protagonizadas por los grupos piqueteros más duros. Que es una manera de identificar a aquellos que aún no aceptan negociar con el gobierno como lo han hecho, por ejemplo, Juan Carlos Alderete (Corriente Clasista y Combativa) y Luis D'Elía (Federación de Tierra y Vivienda), que hasta tienen reservadas plazas en el avión presidencial Tango 01.
• Vínculos
Este Fernández avanzó contra los grupos piqueteros para desterrar sus protestas e inclusive, ya anunció que usará el Código Penal para combatirlos, tal como afirmó días atrás el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Ya pasó cuando tomaron de rehén al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y no pasó nada. El Fernández jefe de Gabinete sostuvo que la sociedad ya está «castigando» con el «descrédito» a estos grupos que llevan adelante cortes de rutas, calles y avenidas.
«Este tipo de protestas está decayendo y nos parece que es mejor que sea así. Poco a poco están abandonando ese procedimiento muchos sectores piqueteros», opinó con optimismo el funcionario en sus declaraciones, aunque en la Capital Federal eso sigue sin notarse.
Por su parte el líder de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el oficialista Alderete, volvió a replicar las críticas que le hizo otro dirigente piquetero, el barbudo Raúl Castells, que lo llamó a él y a D'Elía «prostitutas», y denunció que está recibiendo amenazas telefónicas contra él y su familia. Alderete acusó a Castells de tener «vínculos» con la Policía Bonaerense -que al parecer para estos activistas es mala palabra-, y pidió que se lo investigue «a fondo» para que se descubra a quién responde políticamente. En cuanto a las amenazas, dijo que recibió llamados telefónicos con «marchas fúnebres y militares». Los atribuyó a «una parte de desocupados de los servicios de inteligencia y de una parte muy pequeña del Ejército», en una singular interpretación. «De eso casi estoy seguro -dijo-, porque los términos que usan en los mensajes son muy policíacos», tradujo.
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