Filosofía y tablón, en el lanzamiento de Elisa Carrió

Política

Con acusaciones al PJ y a la UCR, pero «no a las bases peronistas» ni a «al pueblo radical», Elisa Carrió formalizó anoche su candidatura a presidente 2007, durante un acto organizado, en realidad, para la presentación de los postulantes del ARI para los comicios del 23 de octubre próximo. En esa oferta, la chaqueña se presenta a diputada nacional por la Capital Federal, pero lanzó simultáneamente su carrera de aquí a dos años, como lo anunciaron los distintos candidatos a su turno en el escenario del porteño teatro Coliseo.

Filosofía acerca del ser, el ser libre, la paz y la dignidad, sutiles ironías y disparos a las estructuras partidarias de sus rivales, desplegó en su discurso la candidata, que acusó al gobierno de «violencia». En la misma arenga, la ex diputada reivindicó a Leandro Alem, Lisandro de la Torre y Eva Perón, nombrada ésta también en discursos de otros candidatos de su tropa.

En pose de tango, ataviada con una falda de raso chocolate, ruedo irregular sobre botas de cuero y una chaqueta de tejido marfil coronada con delicados volados, Carrió, con el rostro soleado, sentó a su lado al radical Enrique Olivera y la maestra Martha Maffei, rodeados por unos cincuenta candidatos y actuales legisladores, todos sentados en sillas plásticas en el escenario.

Maffei
fue la más ovacionada de la noche, mientras que Olivera aún no parece despertar entre los aristas el fervor de otros propios, al menos al interpretar los gestos de quienes, sentados en la escena, siguieron su discurso. El primer candidato a legislador porteño fue el segundo en hablar, luego de la santafesina Alicia Gutiérrez, le siguió Maffei y finalmente Carrió, tras una extensa presentación.

En el teatro, colmado con cerca de tres mil militantes, el moderado fervor de los aristas comenzó alrededor de las 19, protagonizado por grupos de jóvenes en las bandejas de la sala, que esperaron coreando «no
es coronel, no es general, es una gorda nacional y popular» o «no hay Coca-Cola, ni choripán, hay compromiso por un contrato moral».

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Las escenas, con esa consigna «por un contrato moral» se iniciaron en una pantalla sobre el escenario donde unos quince candidatos de diversas tierras (Córdoba, Santa Fe, Misiones, San Juan, Chubut, Tierra del Fuego, Buenos Aires y Capital Federal, entre otras) aparecían con breves discursos unos tras otros. Luego, los postulantes comenzaron a ingresar al tablón para dar inicio a los clásicos discursos.

Olivera
ponderó a la candidata de la que, entre otras apreciaciones, dijo que «no le debe nada a nadie, no porta el apellido de su marido como las señoras de la provincia de Buenos Aires». Aunque casi está proscripto el tema en la campaña del ARI, el candidato a legislador por la Ciudad de Buenos Aires mencionó la tragedia de Cromañón, al decir que lamentaba que el Gobierno porteño hubiera desarmado «la descentralización de las inspecciones que yo hice, porque ahora se sabría quién tenía que inspeccionar», el local bailable. También el ex jefe de gobierno, al cual el presentador llamó «un porteño de ley» mencionó «la lucha de Eva Perón por la justicia social» y las «banderas» radicales, que dijo «no están guardadas, están cambiando de mano».

Carrió en su narrativa pasó del «destierro» en la antigüedad como una forma de violencia, al «contrato moral» que, dijo, «regalamos».

La titular del ARI cerró su arenga, en la que dijo «no
voy a hablar de propuestas, están todas, los que digan que no las tenemos que se joroben», acusando al PJ de llevar a la Argentina a un clima de « violencia» y al radicalismo, «su cómplice».

«Ellos, el PJ, no las bases peronistas, nos meten siempre en la violencia. Y cuando digo UCR y su complicidad, no hablo del pueblo radical que vive en Yrigoyen, Illia y Alem», sostuvo. Durante la alocución, se dirigió al público diciendo «vamos a dialogar» y como una chanza a Cristina Kirchner aclaró «yo no converso con otro, porque no tengo marido».

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