Florencia Kirchner habló por primera vez desde su regreso de Cuba

Política

La hija de la vicepresidente se refirió a su salud, su estadía en la isla, y las investigaciones judiciales contra ella y su familia.

Por primera vez tras regresar a la Argentina luego de estar más de un año realizando un tratamiento médico en Cuba, Florencia Kirchner habló sobre sus días en la isla, su salud, y denunció una “persecución judicial” contra su familia.

“Lo que pasó en estos últimos tres o cuatro años, más o menos desde julio del 2016, fue una cosa que nunca había visto ni siquiera en otra persona”, afirmó la hija de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner en una entrevista con la radio Futurock. Además, sostuvo que se enfermó porque “tenía dos jueces haciendo lo que querían” con ella y denunció “una persecución judicial” contra su familia a partir de la cual decidió que se tenía “que guardar”.

Para Florencia Kirchner “había un ensañamiento judicial” contra ella. “Me mandaban policías a mi casa, parecía que todas las semanas iba a pasar algo, tenía dos jueces haciendo conmigo absolutamente lo que querían. Eso fue lo que me enfermó a mí. Obvio que lo mediático sumó un montón porque ya no era como antes que te sacaban en una nota, qué se yo... Yo, de que me inventen cosas y me agredan estoy acostumbrada desde que soy menor de edad”, afirmó.

Autoficción (qué definición horrible) de la noche de ayer. No entendía si lo que tenía puesto era ropa o un pijama, por lo que me fui a sacar una foto y tomé noción que todavía no había lavado el espejo. Pero le tiré un filtro blanco y negro a la imagen porque me gustaba como salía el pelo (todo desastroso) y se la mandé a Z. Después de eso, salgo de la habitación y Helena me grita: ¡QUIERO OTRA HIJA PELOTUDA! (Hija pidiendo hijas. Hija diciendo pelotuda) Fa me mandó mensajes con delirio de Youtuber. El chat con Ileana no se puede mostrar acá, y qué manga de privilegiados lxs que tenemos un espacio político como lo es la casa para atravesar esta situación. Venimos de cuatro años de tierra arrasada (como se titula la película) Hay gran parte de la población que no lo puede llevar así, de esta forma que abunda en las redes. El chiste del encierro y el perreo frente a la cámara les queda lejos, muy lejos. Nosotrxs, lxs que tuvimos la suerte como punto de partida, tenemos una doble responsabilidad. No vayas quince veces a supermercado, ni veinte a sacar al perro. Y cuando esto se calme, amplia, como me gusta escribir, voy a juntarles letras sobre gente que está todo el año encerrada: lxs locxs y lxs enfermxs. E incluso en rangos, con muchxs más privilegios algunxs, como me pasó a mí: seis meses sin pisar la calle, pero rodeada de cristal. Me inflo en rabia porque están ellxs, lxs que nadie quiere mirar. Silenciada existencia bajo luces blancas y beso al colchón. Anhelo también recitales en vivo para ellxs. Les aseguro que pueden sentirse más movilizados por la música que cualquier cuerdo. No voy nunca contra la risa. Menos contra el drama. Usen, usemos. No perdamos de vista el humor ni el pensamiento dramático (¿se puede sin reír?) pero no se olviden: existen otrxs todo el año. Y ya sé, ya sé, nadie estaba preparadx para esta pandemia tan epifánica como el cuerpo emergente de la lámpara, pero es hora de que aprendan a estar preparados para lxs que no son como ustedes. Unx se puede hacer nacer la empatía. Y cuando se pueda salir, quizás, queramos hacer cosas mejores, ver a otrxs más de cerca, y no leer solo en cuarentena. QUEDATE EN CASA #Sosresponsable
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Autoficción (qué definición horrible) de la noche de ayer. No entendía si lo que tenía puesto era ropa o un pijama, por lo que me fui a sacar una foto y tomé noción que todavía no había lavado el espejo. Pero le tiré un filtro blanco y negro a la imagen porque me gustaba como salía el pelo (todo desastroso) y se la mandé a Z. Después de eso, salgo de la habitación y Helena me grita: ¡QUIERO OTRA HIJA PELOTUDA! (Hija pidiendo hijas. Hija diciendo pelotuda) Fa me mandó mensajes con delirio de Youtuber. El chat con Ileana no se puede mostrar acá, y qué manga de privilegiados lxs que tenemos un espacio político como lo es la casa para atravesar esta situación. Venimos de cuatro años de tierra arrasada (como se titula la película) Hay gran parte de la población que no lo puede llevar así, de esta forma que abunda en las redes. El chiste del encierro y el perreo frente a la cámara les queda lejos, muy lejos. Nosotrxs, lxs que tuvimos la suerte como punto de partida, tenemos una doble responsabilidad. No vayas quince veces a supermercado, ni veinte a sacar al perro. Y cuando esto se calme, amplia, como me gusta escribir, voy a juntarles letras sobre gente que está todo el año encerrada: lxs locxs y lxs enfermxs. E incluso en rangos, con muchxs más privilegios algunxs, como me pasó a mí: seis meses sin pisar la calle, pero rodeada de cristal. Me inflo en rabia porque están ellxs, lxs que nadie quiere mirar. Silenciada existencia bajo luces blancas y beso al colchón. Anhelo también recitales en vivo para ellxs. Les aseguro que pueden sentirse más movilizados por la música que cualquier cuerdo. No voy nunca contra la risa. Menos contra el drama. Usen, usemos. No perdamos de vista el humor ni el pensamiento dramático (¿se puede sin reír?) pero no se olviden: existen otrxs todo el año. Y ya sé, ya sé, nadie estaba preparadx para esta pandemia tan epifánica como el cuerpo emergente de la lámpara, pero es hora de que aprendan a estar preparados para lxs que no son como ustedes. Unx se puede hacer nacer la empatía. Y cuando se pueda salir, quizás, queramos hacer cosas mejores, ver a otrxs más de cerca, y no leer solo en cuarentena. QUEDATE EN CASA #Sosresponsable

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“Fue más fuerte conmigo porque soy la hija más chica, porque saben que mi vieja siempre del (Instituto) Patria venía siempre para mi casa a verme a mí y a Helena. Hay una relación muy cotidiana con mi mamá por fuera de discutir política u otras cosas. Y se la empezaron a dar por ahí. Creo que hubo una persona que era diputada y en su momento dijo le pegaron por donde más le duele”, analizó.

Además, la hija de la ex mandataria nacional volvió a desestimar la acusación en su contra por presunta asociación ilícita: “Primero me mostraban como una tilinga y de repente era como una mente maestra. Había veces en las que teníamos que ir a Comodoro Py y a mi hermano no le mandaban la prensa a la casa, me la mandaban a mí. Yo tenía cinco cámaras acá abajo”.

La saluda de Florencia Kirchner

Respecto a su salud, Florencia Kirchner contó que durante mucho tiempo no estaba conectada “con nada” debido a un cuadro de depresión. Cabe recordar que días atrás regresó de su estadia de más de un año en Cuba, donde fue sometida a un tratamiento médico por un trastorno de estrés postraumático y un linfedema ligero de miembros inferiores.

“No quería saber nada con nada ni con nadie. Tardaba mucho en contestarle a mis amigos. Estaba como ida, en un universo paralelo”, recordó. Y precisó: “Estaba mal, estaba muy desganada, no sentía interés. La depresión que yo viví fue muy enajenada. No me interesaba saber cómo estaba nadie”. “Ahora estoy creo que mejor, por supuesto, por algo estoy de regreso acá. Tengo mis días también. Deprimida ya no estoy. Estoy cerrando algunas cosas, pero deprimida ya no estoy”, continuó.

Llegué acá con las piernas llenas de hematomas, dolores incesables. Pesando menos que el aire. Tan poco me movía y con tanto miedo lo hacía. Venía de ver médicos sin parar, pero La Cosa que me pasaba era nada. Molestias de nena para muchos profesionales. Llegué acá mirando mal a los médicos. Y me la fui dando-la mente-contra los cajones, porque después de mucho tiempo se me trataba como a una persona. Empezaron a aparecer los diagnósticos. Fue muy difícil todo. No puedo escribir lo que quiero acá, Instagram no me da espacio. Tampoco sé si estoy preparada para escribir el nombre de algunas cosas y que las lea unx otrx. No hoy, no este viernes. Me enfermé física y psíquicamente. Fui paciente psiquiátrica con urgencias, eso sí, asumo que ya se sabe. Pienso en todas las personas que tuve contacto entre julio de 2016 y enero de 2019 y no me gusto yo. No eran mis palabras. No era mi ruido en la furia. Llegué a bloquear todas y cada una de las voces que batallaban en mis costillas por salir. Estaba agotada de vivir en un cuerpo, no quería más estar en uno, repito y repito en mis diarios. La carne mía en contra mía. Y ahora también, carne en esta foto, a la que al fin puedo dejar de ver como La Cosa y decirle: yo. No sé cómo decirle gracias a este País. No existe gracias para tanta carne, tanta cosa. O gracias a mi madre, por venir a buscarme. Tampoco sé cómo decirlo. Extraño como una loca desatada, pero me voy llorando. Yo me apego, yo trato. Decía Kat M: tratar cada cosa con toda la justicia que pueda. Eso. Tratar. También, otras cosas, que no puedo no resaltar: Me fui de una Argentina sin ministerio de salud, regreso a una que lo tiene. Solo pienso en qué hubiese sucedido de haber esto ocurrido con el anterior gobierno. Llegaré, y por supuesto, estaré en casa. #GraciasCuba ♥️
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Llegué acá con las piernas llenas de hematomas, dolores incesables. Pesando menos que el aire. Tan poco me movía y con tanto miedo lo hacía. Venía de ver médicos sin parar, pero La Cosa que me pasaba era nada. Molestias de nena para muchos profesionales. Llegué acá mirando mal a los médicos. Y me la fui dando-la mente-contra los cajones, porque después de mucho tiempo se me trataba como a una persona. Empezaron a aparecer los diagnósticos. Fue muy difícil todo. No puedo escribir lo que quiero acá, Instagram no me da espacio. Tampoco sé si estoy preparada para escribir el nombre de algunas cosas y que las lea unx otrx. No hoy, no este viernes. Me enfermé física y psíquicamente. Fui paciente psiquiátrica con urgencias, eso sí, asumo que ya se sabe. Pienso en todas las personas que tuve contacto entre julio de 2016 y enero de 2019 y no me gusto yo. No eran mis palabras. No era mi ruido en la furia. Llegué a bloquear todas y cada una de las voces que batallaban en mis costillas por salir. Estaba agotada de vivir en un cuerpo, no quería más estar en uno, repito y repito en mis diarios. La carne mía en contra mía. Y ahora también, carne en esta foto, a la que al fin puedo dejar de ver como La Cosa y decirle: yo. No sé cómo decirle gracias a este País. No existe gracias para tanta carne, tanta cosa. O gracias a mi madre, por venir a buscarme. Tampoco sé cómo decirlo. Extraño como una loca desatada, pero me voy llorando. Yo me apego, yo trato. Decía Kat M: tratar cada cosa con toda la justicia que pueda. Eso. Tratar. También, otras cosas, que no puedo no resaltar: Me fui de una Argentina sin ministerio de salud, regreso a una que lo tiene. Solo pienso en qué hubiese sucedido de haber esto ocurrido con el anterior gobierno. Llegaré, y por supuesto, estaré en casa. #GraciasCuba ♥️

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“Cuando te persiguen políticamente, nadie te quiere cerca. De golpe yo quería empezar y no se podía. Tuve períodos de depresión hasta que me empezó a hablar físicamente el cuerpo con cosas que me empezaron a pasar, una somatización. Ahí fue como de golpe tenía dos meses en los que andaba y tres meses en los que caía”, prosiguió.

"Hay una posibilidad de salir y no volver entrar. Primero tenés que asumir que tenés depresión y que tenés reacciones de local. Tengo cosas que me acuerdo con amigos, situaciones, que se aguantaron mucho para decirme “Flor, hacete ver”, agregó.

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