El oficialismo y la oposición vienen coincidiendo hasta ahora en llegar al cuarto oscuro con una sola boleta de candidatos a legisladores porteños. Deben resistir un mes más, de acuerdo con el cronograma y con las pujas internas que enfrentan por el otorgamiento de una franquicia.
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Para los porteños comienza un cronograma electoral propio, que, además, tiene como característica que los trámites para esos avatares se realizarán en dos sedes diferentes. Por un lado, el 3 de setiembre, los partidos políticos deben inscribir sus listas de candidatos a diputados nacional en el juzgado electoral a cargo de María Servini de Cubría, pero los candidatos a legisladores locales deben llevarse al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. La Ciudad no cuenta con código ni con Justicia electoral propios, y suele haber discusiones en ese sentido cada vez que coincide una elección nacional con una del distrito como es esta ocasión, en la cual el 23 de octubre se votará por 13 diputados que representarán a la Capital Federal en el Congreso y 30 legisladores porteños para la Cámara local. Finalmente, todo lo referente al acto electoral lo lleva el juzgado de Servini.
De aquí a la semana que viene y luego al 23 de setiembre -un mes antes de las elecciones-, los partidos políticos se concentrarán en las listas a legisladores por la ciudad. Si bien los principales sellos las tienen resueltas, ni el macrismo ni el oficialismo logran aún ser terminantes con respecto a que no ofrecerán franquicias a amigos ni aliados. La petición podría ocurrirle a más de un candidato taquillero, desde el propio Macri hasta Cavallo, con la idea de «colgar» una lista que les permita tener chances para una banca en la Legislatura.
La experiencia de 2003 reforzó la idea de no prestar a los principales candidatos, pero en cambio partidos poco conocidos creen que sumar una lista diferente les podría agregar votos. Macri llevó cuatro boletas distintas de candidatos a legisladores porteños hace dos años y aunque retiene a la mayoría de los que ingresaron apostando a su candidatura a jefe de Gobierno, ha perdido casi media docena de bancas de las 23 originales. Incluso, el bloque casi nació partido en dos, dividiendo al macrismo puro del peronismo y otros aliados en dos bloques. Aníbal Ibarra padeció peor suerte. La boleta propia, del conglomerado Fuerza Porteña, estalló no bien se abrieron las puertas de la Legislatura, en cuatro o cinco partes. Le quedaron sólo tres legisladoras propias y el resto hasta conformó la oposición como es hoy el ARI.
El Frente para laVictoria, que llevaa ElvioVitali como primer candidato a legislador porteño, viene afirmando que no permitirá otra lista, pero aliados del kirchnerismo ya arman su propia boleta de candidatos locales, esperando una franquicia. Lo ha hecho el grupo que presenta como primer postulante al ex Frente Grande Eduardo Jozami y lo intentó otra porción que animaba la conformación de la dupla Juan Carlos Dante Gullo y el felipista Julio Balbi. Estos dejaron de lado el intento ante el rechazo de Alberto Fernández a otorgar ese tipo de permiso. Es decir, el oficialismo teme que un surtido amplio le depare el mismo destino que el kirchnerismo le ofrendó a Ibarra.
Tampoco Macri quiere pasar por esa experiencia nuevamente, más cuando en esta oportunidad se renueva sólo la mitad de la Legislatura y logró -al menos, hasta ahora- que los peronistas que lo acompañan se conformen con llevar a Diego Santilli y a Silvia Majdalani en segundo y tercer puesto, aunque dicen que no harán campaña junto con Ricardo López Murphy. También Macri lograba ayer convencer a la UCeDé con un renglón en la lista de legisladores para evitar otra demanda de franquicia como también podría hacerle el PDP de Oscar Moscariello.
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