16 de febrero 2006 - 00:00

Fuerte lenguaje del canciller puso el problema papeleras en otro nivel

Jorge Batlle, ex presidente, hijo y nietode ex presidentes uruguayos con madrey primera esposa argentinas.
Jorge Batlle, ex presidente, hijo y nieto de ex presidentes uruguayos con madre y primera esposa argentinas.
Imprevistamente el ex presidente del centroderecha uruguayo Jorge Batlle pasó a primer plano desde la tarde del martes, cuando al tratar el tema de las papeleras del vecino país en el Congreso el canciller argentino, Jorge Taiana, calificó como «irritante» una resolución del gobierno uruguayo del 14 de febrero de 2005 «al autorizar una segunda planta proyectada por la empresa finlandesa Botnia SA con el doble de capacidad que la anterior». No una sino dos plantas productoras de pasta celulosa blanqueada en base a bióxido de cloro juntas hacen surgir -según la Cancillería-el grave problema ambiental en la zona que una sola sobre el río Uruguay, la española ENCE, no habría producido o sería de similar efecto que 10 importantes que producen la misma pasta en la Argentina pero considerablemente separadas unas de otras, lo cual disminuye en mucho el daño ambiental y riesgo para la vida, humana, de plantas y fauna.

La fecha que dio Taiana, 14 de febrero de 2005, ubicó automáticamente en primer nivel a Jorge Batlle como el autor de «violar por segunda vez» el acuerdo con la Argentina. Sobre todo porque autorizó en esa fecha a la empresa finlandesa Botnia, que invertirá 1.300 millones de dólares y producirá el doble que la inicial española ENCE, que se limitará en Fray Bentos a 400 millones de dólares. Lo hizo Batlle sólo 15 días antes de entregarle la presidencia al nuevo mandatario electo, Dr. Tabaré Vázquez.

Batlle
no lo niega. Ayer declaró a este diario: «Soy responsable de las papeleras. Me honra que el canciller Jorge Taiana me las adjudique». (Ver reportaje aparte.)

Desde aquí vienen las conjeturas. ¿Apuró Botnia a Batlle porque temía que el decreto para instalarse no saliera una vez asumido el gobierno del Frente Amplio cuyos dirigentes -incluido el propio candidato y luego electo Tabaré Vázquez durante todo el proselitismo electoral se habían opuesto al proyecto de papeleras (en realidad, dentro de las estrategias propias de jugar «desde la izquierda», también se oponían a acordar con el Fondo Monetario, y criticaron el acuerdo de inversiones garantizadas con Estados Unidos que terminó aprobando el frentismo el 28 de diciembre pasado a 10 meses de asumir el gobierno)?

La otra gran duda es si sabía Jorge Batlle -y si se lo dijo Botnia-que juntas, en el mismo lugar, como no se hace en la elaboración de este tipo de producto, iban a provocar un daño ambiental que hoy hasta rechazan ambientalistas uruguayos
. ¿Sabía Batlle, al autorizar, que una planta grande para celulosa en el mundo produce alrededor de 800.000 toneladas por año en un solo lugar y que la dupla uruguaya producirá 1.500.000 de toneladas juntas sólo en Fray Bentos?

Por el breve diálogo mantenido ayer con este diario -cortó el teléfono- Batlle, hoy de 79 años, daría la impresión que ignoraba tal consecuencia. Suena más lógico que haya querido ganarse un mérito personal y para su Partido Colorado que embretar a su sucesor Tabaré Vázquez que hoy tiene un problema: el primer gobierno de centroizquierda en Uruguay en su historia no puede aparecer trabando una inversión de 1.700 millones de dólares y que daría 2.000 puestos de trabajo directos.

Hasta Eduardo Duhalde entendió esto y declaró: «La sensación que tengo es que Uruguay no puede frenar las papeleras porque terminaría con el gobierno de Tabaré Vázquez».

Sin mucha perspicacia Duhalde cayó en la simpleza de decir que «la única posibilidad es el acuerdo de ambos presidentes». ¿Sobre qué base llegarían a un «acuerdo» si el presidente uruguayo no puede sacrificar en ingresos a su país y en lo político a su Frente -aunque también lo sacrificará en salud de sus pobladores cercanos a las plantas, como ya le reprochan ambientalistas-y el presidente argentino no tiene parte de intereses económicos en juego pero tampoco puede sacrificar a los ciudadanos entrerrianos?

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