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Bettini, es cierto, es el embajador en España. Por lo tanto, también lo es ante el principado de Andorra, de cuyo gobierno participa como copríncipe el jefe de Estado francés. También el obispo de Urgell, Joan Vives, integra el triunvirato que preside ese pequeño Estado. Por eso el viernes por la tarde se celebró en el Elíseo la ceremonia de presentación de cartas credenciales en la que, además del embajador argentino, participaron el de Estados Unidos, Eduardo Aguirre, y el de Brasil, José Viegas.
Bettini le contó al presidente francés que, en rigor, volvía al Elíseo por primera vez, después de haber estado allí con su madre reclamando por otra francesa desaparecida en los '70: su abuela, Mercedes Hourquebie de Francese, fue secuestrada a los 76 años. Sus restos fueron identificados por el mismo equipo de Antropología Forense que detectó los de la monja Duquet, en el cementerio de Avellaneda, en lo que fue el primer caso de ese tipo de descubrimientos.
De la presentación de cartas también participó Aguirre, el embajador de Estados Unidos en España, por lo que también hubo referencias al huracán Katrina y la catástrofe de Louisiana, un estado de reconocida colonización y herencia francesa. El huracán y sus consecuencias produjeron -se notó en la entrevista-una aproximación del gobierno de George Bush a administraciones con las que existe una distancia especial a raíz de la guerra de Irak.
Es el caso de Francia y también de España, a cuyo gobierno Aguirre agradeció ayer por la solidaridad expresada ante la emergencia. Como se sabe, José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado en vano, desde que llegó al poder, tener aunque más no sea una charla telefónica con Bush.
En cuanto a la relación entre Chirac y el gobierno argentino, en la entrevista protocolar del viernes hubo una confirmación: el presidente de Francia tiene previsto entrevistarse con Kirchner en la próxima Asamblea General de la ONU, el 14 de setiembre.
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