26 de agosto 2005 - 00:00

Giro: frenó gobierno a piqueteros duros

El gobierno reaccionó ayer ante una protesta piquetera. Por tercera vez desde que asumió Kirchner (ocurrió antes en la Legislatura y durante la visita del titular del FMI en agosto de 2004), la Policía desactivó una movilización, en este caso contra el ministro de Economía. Lavagna tenía previsto dar una conferencia en La Rural, suspendida a raíz de los hechos. Por los incidentes, anoche había 16 detenidos. Ya por la mañana, Aníbal Fernández había dicho que se detendría a los piqueteros que "se pasen de la raya". Implica un giro en la actitud del gobierno, forzado a reaccionar por las críticas que recibe por la pasividad frente a permanentes protestas de grupos de activistas politizados.

En la imagen, registrada por la TV ante el Predio Rural de Palermo,la Policía enfrentó el avance de un grupo piquetero.
En la imagen, registrada por la TV ante el Predio Rural de Palermo, la Policía enfrentó el avance de un grupo piquetero.
El ministro del Interior auguró ayer lo que ocurriría horas más tarde: que 16 activistas piqueteros terminaran presos cuando intentaron tomar por asalto la sede palermitana de la Sociedad Rural, donde iba a cerrar unas jornadas sobre supermercadismo otro ministro, el de Economía, Roberto Lavagna.

Por tercera vez -la primera fue en el ataque a la Legislatura porteña y la segunda cuando Rodrigo de Rato visitó la Argentina, incidentes que dejaron más de 100 detenidos- este gobierno decidió cargar sobre quienes buscan el caos como un objetivo político.

Aníbal Fernández
salió ayer a defender la política del gobierno frente a las protestas callejeras, pero advirtió que, «sin duda», serán detenidos aquellos piqueteros que «crean que se puedan pasar de la raya» durante esos reclamos.

Agregó, premonitor, que «no hay lugar en la Argentina para confrontar ideas de una manera salvaje, eso no se va a permitir», afirmó el Fernández bonaerense, quien remarcó que tampoco se dejará «que nadie enturbie ni cambie la vida de las demás porque suponga que le conviene ir a hacer este tipo de reclamos, como ir a escrachar a un señor porque no piensa como él».

Pensaba en ese momento en el irreductible Raúl Castells, para esas horas preparándose con el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) para visitar a Mauricio Macri en su reducto partidario.

Pero acertó. Un total de 16 activistas piqueteros resultaron detenidos ayer, acusados de «daños, lesiones, violación de domicilio y resistencia a la autoridad», durante una ruidosa y violenta protesta que realizaban frente a la Sociedad Rural en reclamo de «trabajo y salarios».

Anoche, en la Comisaría 23ª de la Policía Federal (Palermo) estaban preocupados. Después de todo la 24ª de La Boca, una noche terminó atacada alevosamente, robada y asolada por las hordas desatadas a órdenes del piquetero kirchnerista Luis D'Elía. Todos esperaban que llegara el reto desde el gobierno, como si no hubieran actuado como debe hacerlo una fuerza de seguridad.

El cierre del Congreso de Supermercadismo (ver nota en pág.6) terminó suspendido luego de que estos grupos de activistas piqueteros intentaron ingresar por la fuerza al predio de la Sociedad Rural en su sede de Palermo, lo cual fue impedido por la Policía. El acto de cierre estaba previsto para las 16.30 con un discurso del ministro de Economía,
Roberto Lavagna, quien de manera imprevista canceló su participación.

Así lo aseguraron fuentes policiales. Precisaron además que los manifestantes están
«demorados en la Comisaría 23ª del barrio porteño de Palermo» y que el caso fue derivado al Juzgado Correccional 5 de la Capital Federal. Las detenciones se realizaron a raíz de una batalla campal entre los azules de la Federal con los grupos de activistas piqueteros, escenas que la televisión devolvió amplificadas.

En términos policiales, «una
refriega», originada cuando la Policía comenzó a «desalojar de La Rural a un grupo de manifestantes que había ingresado al predio», añadieron los voceros policiales.

De modo parecido se vivió el ataque contra la sede de la Legislatura porteña, cuando ésta se aprestaba a tratar el Código de Convivencia -finalmente aprobado tiempo después-, con actitudes vandálicas donde se llegó a querer quemar los portalones de acceso. Hubo también refriegas, detenidos y presos,que hoy amenazan con huelgas de hambre para obtener su libertad.

Sin embargo la de ayer, como aquélla, no fue una refriega inocente. Fuentes oficiales indicaron que los «
forcejeos» entre piqueteros y policías «dejaron un saldo de cinco efectivos policiales y un guardia de seguridad heridos», los seis fueron a parar internados en el Churruca.

De esta protesta participaron activistas de un grupo rebelde llamado Bloque Obrero y Piquetero (BOP), sector minoritario que suele actuar en consonancia con la Central Piquetera opositora, pero en este caso realizaron la protesta en forma independiente.

De los incidentes en La Rural participaron el Frente Unido de Trabajadores Ocupados y Desocupados (Futrade), la Unión de Trabajadores, Desocupados y Changarines ( Utedoch), el Movimiento 26 de junio, el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Quilmes y MOTOR.

Los manifestantes, asumiendo el rol que la Ley de Asociaciones Profesionales otorga a los sindicatos, reclamaban «mejores
condiciones de trabajo y salarios acordes a la canasta familiar para los ocupados, y puestos de trabajo digno para los desocupados».

Como es habitual después de la gresca, la actitud declamada de estos activistas fue mansa y pacífica. Marcelo Fredes, que se identificó como dirigente de la agrupación MOTOR, denunció que los activistas piqueteros ingresaron «pacíficamente al predio», como si la actitud observada no fuera violenta en sí misma.

Fredes
juró que «la represión comenzó incluso después de haber dialogado en forma cordial con las autoridades policiales, cuando rodearon al grupo sin dejarnos vías de salida». Lo señaló como si la obligación policial fuera facilitarles la huida, como ha ocurrido en otras oportunidades. El objetivo de esta protesta.

Dejá tu comentario

Te puede interesar