30 de marzo 2010 - 22:29

Gobierno insiste con derogación del impuesto al cheque, pero advierte por equilibrio presupuestario

Aníbal Fernández.
Aníbal Fernández.
Las principales espadas de la gestión de la Presidente Cristina Kirchner, salieron a reforzar la amenaza de derogar el impuesto al cheque, medida que de prosperar significará, seguramente, el cierre de grifo de los fondos que la Nación envía a las provincias.

La oposición pretende con la modificación del reparto del gravamen girar la mitad de lo que se recauda a las arcas provinciales. Para este año se estima que la cifra total de lo que el Gobierno embolsará por el impuesto al cheque ronda los $24.000 millones.

Pero en la reunión del lunes de la Presidente con los gobernadores "amigos", Cristina advirtió que si la iniciativa de la oposición avanza la vetará, y que si se insisten con el tema, derogará definitivamente el impuesto.

Así, los gobernadores que esperaban poder repartirse más de $ 10.000 millones, no sólo no tendrían ese bálsamo para sus deficitarias administraciones, sino que encima perderían los $ 3.500 millones que hoy el Gobierno les envía.

Esta versión se reforzó con los dichos del ministro de Economía, Amado Boudou, quien en las últimas horas fue consultado sobre el tema. "¿Le van a cortar los fondos a las provincias si se deroga el impuesto?", preguntó un cronista que abordó al funcionario cuando ingresaba al Congreso para dar examan ante los senadores. La respuesta fue contundente: "Hay que entender que hay un Presupuesto, y si se elimina un recurso hay que eliminar alguna erogación para mantener el equilibrio necesario".

Boudou reiteró que el impuesto al cheque es "distorsivo" y que su eliminación sería una de las medidas que la Casa Rosada maneja para "fortalecer la economía".

El ministro de Interior, Florencio Randazzo, advirtió, tal como lo hiciera el lunes tras el asado en Olivos, que "este año tenemos que ser responsables con lo que votó el Parlamento" respecto del Presupuesto 2010, y por eso será planteada para el próximo año la posibilidad de derogarlo.

En declaraciones radiales, el ministro admitió que la eliminación del impuesto "no es fácil tampoco, porque implica 24 mil millones de pesos, que se gastan o se invierten en todas las provincias y en la ciudad de Buenos Aires".

Más temprano fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien salió a respaldar la amenaza de la Casa Rosada. El "as de espadas" de la Presidente sostuvo que el debate "nada tiene que ver con lo piensan los gobernadores", ya que -según el funcionario- los mandatarios "no quieren que se toque la ley del cheque, y es solamente un capricho de algunos legisladores".

En declaraciones radiales, Fernández consideró que desde el arco opositor se busca "entorpecer la actividad del Poder Ejecutivo", y se preguntó "¿por qué quieren puntualmente tocar el impuesto al cheque en este momento, cuando el Presupuesto fue votado hace tan poco, 4 ó 5 meses?".

"Si van a sacar el recurso, digan de dónde van a ponerlo", acusó el jefe de los ministros. Al ser consultado sobre si desde la oposición pretenden desfinanciar al Estado nacional, Fernández respondió: "No he encontrado ninguna otra razón".

"La verdadera solución es terminar con este impuesto que en algún nació como un punto de la emergencia", aseveró, luego de considerar que en la actualidad es un gravamen que "distorsiona" y "no es el que genera soluciones desde el punto de vista del trabajo en blanco o cualquier actividad".

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