El ministro de Justicia, Alberto Iribarne; y la secretaria de
Justicia, Marcela Miriam Losardo, en su visita a la sede de la
comunidad judía. El almuerzo de los funcionarios con la dirigencia
de la DAIA confirma el acercamiento del gobierno con
esta entidad.
En una nueva muestra del cada vez mayor acercamiento entre el gobierno y la DAIA, el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, almorzó ayer en la sede de la entidad política judía con la dirigencia de la misma, encabezada por su presidente Jorge Kirszenbaum.
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La visita de Iribarne (que concurrió acompañado por su viceministra, Marcela Losardo) al edificio de Pasteur 633, donde hasta el 18 de julio de 1994 se levantaba la anterior sede de AMIA/ DAIA y que ese día fuera destruida por el mayor atentado terrorista de la historia argentina, tuvo más de un significado.
Kirszenbaum le planteó a Iribarne la necesidad de que el gobierno no abandone la búsqueda de los responsables del atentado. «Para nosotros es un tema que jamás caerá en el olvido», afirmó el dirigente. El ministro contestó con la conocida postura oficial: «Esa búsqueda es prioridad para este gobierno».
En cambio, se evitó -al menos así lo afirman quienes estuvieron en el almuerzo- el espinoso tema Antonio Rúa, el jefe de la Unidad Especial Investigativa que funcionaba en Justicia, y que debió abandonar su cargo por orden de Iribarne, un pleito que terminó con el ministro querellando al ex funcionario. Rúa contó con el apoyo de Memoria Activa, pero la DAIA mantuvo en este caso un prudente silencio.
Obsequio
A los postres, Iribarne recibió de manos de Kirszenbaum una réplica de las Tablas de la Ley que Moisés recibió en el Monte Sinaí, un regalo que ya se ha convertido en un clásico.
El «romance» con el gobierno continuará la semana próxima con la visita de otro ministro, el canciller Jorge Taiana, a quien esperarán con delicias «kasher» y la misma réplica de las tablas, pero también con un reclamo concreto: que la Argentina se sume a las condenas expresadas por otros países de la región -que además tienen comunidades judías más chicas que la local- contra la negación del Holocausto y el llamado a la destrucción de Israel que viene lanzando el gobierno de Irán.
Por una parte, indica que la DAIA «hizo las paces» con el funcionario que perteneció al gobierno de Carlos Menem, al cual sectores de la comunidad judía le achacan responsabilidades por la falta de resultados en la larga e infructuosa investigación del atentado.
Acercamiento
Pero, además, el almuerzo «kasher» que compartió con Kirszenbaum, Julio Toker y una decena de dirigentes reafirma el acercamiento de gobierno y DAIA, relación que había quedado seriamente dañada a partir del denominado «episodio Washington» (Kirszenbaum maniobró para impedir que el American Jewish Committee le entregara un premio a Néstor Kirchner en la capital de Estados Unidos).
La primera señal significativa de este nuevo vínculo se produjo hace dos semanas, cuando Cristina Fernández de Kirchner no sólo encabezó la nutrida delegación oficial al acto por el Iom HaShoá -Día de recordación del Holocausto- en el Teatro Colón, sino que además pidió cerrar el acto como oradora final. Se lo concedieron.
La presencia allí de la senadora por Buenos Aires marca además un claro distanciamiento con las posiciones que sostiene la agrupación de familiares de víctimas del atentado Memoria Activa, que mantenían un vínculo muy estrecho con la senadora desde que ésta integraba la comisión bicameral sobre los ataques terroristas antisemitas. Esa relación se enfrió a partir de que Memoria Activa presentara un informe crítico contra el gobierno por -aseguraban- no haber cumplido con algunos compromisos asumidos con los familiares.
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