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25 de septiembre 2002 - 00:00

Gobierno promete al Fondo frenar 3 leyes

Comenzó ayer Alfredo Atanasof a negociar un acuerdo parlamentario para que se despejen las principales incógnitas políticas que inquietan al Fondo. En la primera reunión con los jefes del Congreso se acordó que, más importante que la sanción de algunas leyes, es que se evite el avance de otras. Tres son las principales en esta negativa: la que obliga a los bancos a aplicar 2% de la masa salarial de sus empleados a la obra social del gremio, la que restablece la opción previsional a los afiliados a las AFJP y la que obliga a las casas matrices de los bancos extranjeros a responder por las deudas de sus filiales locales. Son los tres «no» del Fondo para el Congreso.

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En el despacho de Jorge Matzkin se reunieron ayer el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, Juan Carlos Maqueda (presidente del Senado), Eduardo Camaño (presidente de Diputados), José Luis Gioja (alicaído titular del bloque de senadores) y Marcelo López Arias (segundo del Senado). Problema para Camaño, ningún integrante de la conducción de la bancada de diputados concurrió al encuentro, ya que Humberto Roggero acusó parte de enfermo. El quilmeño, prudente como siempre, se cubrió: «Muchachos, yo no puedo asumir compromisos sin hablar antes con los muchachos del bloque, ustedes entienden...».

Brevemente Atanasof explicó el sentido del encuentro: «El Fondo nos pide un acuerdo parlamentario, inclusive más que una declaración de los candidatos a presidente, que todavía nadie sabe cuáles son». Los legisladores interrumpieron, inquietos: «¿Qué pasa con 'el Lole'?». Matzkin dio la respuesta. Venía de Córdoba, donde Carlos Reutemann había participado de una inauguración con Eduardo Duhalde. Informó el ministro del Interior: «Ni una palabra, no dijo nada. Creo que hay más fantasías del entorno de 'Lole' que un cambio de opinión de él, que dijo «no» en todos los idiomas». Matzkin es un experto en Reutemann por mediación de su otro yo, Oscar Lamberto, senador santafesino. En este punto el ministro opina distinto de su jefe, Duhalde, quien está dispuesto a dedicarse «full time» a reponer a «Lole» en la pista, con expectativa de éxito.



• Aprobación del presupuesto en el plazo preestablecido, es decir, antes del 31 de diciembre. (Una aspiración demasiado ambiciosa, sobre todo por la propuesta utópica que envió Economía al Congreso.)

• Aprobación de la ley de coparticipación. (Otra quimera, salvo que lo que se pretenda es el comienzo de una discusión en cámara lenta. A nivel federal todavía no se pudo alcanzar un acuerdo razonable del poder central con las provincias.)

• Definición del CER para las deudas superiores a $ 100.000 y habilitación para las ejecuciones judiciales.

• Suspensión del proceso de juicio político a la Corte. Los funcionarios, informados por Camaño, quedaron convencidos de que podrá alcanzarse el objetivo la semana próxima.

Una vez agotada esta agenda, el jefe de Gabinete y Matzkin explicaron que, en rigor, las expectativas del Fondo se cifran más en que se descarten algunos proyectos ya avanzados en el trámite parlamentario. Los tres tienen que ver con el sistema financiero: la ley de 2% (que desató una guerra entre los senadores del PJ), por la cual los bancos deben destinar esa proporción de la masa salarial a la obra social de los bancarios; la reapertura de la libre opción jubilatoria para que los afiliados a las AFJP puedan regresar al sistema de reparto, y la «ley Alfonsín», como se denomina al proyecto por el cual las casas centrales de los bancos extranjeros deben responder por las deudas de sus filiales argentinas.

La inconveniencia de estas tres iniciativas fue predicada ya por Roberto Lavagna en su visita al bloque de senadores, hace dos semanas. Allí el ministro reclamó prudencia para evitar que los bancos se conviertan en abogados del diablo delante del Fondo. Sin embargo, el juego del ministro es ambiguo en este punto: hay veces que parece coincidir con Luis Barrionuevo, uno de los peronistas más hostiles al sistema financiero en el Congreso (decían ayer en el gobierno que Lavagna ayer se comunicó con el senador por Catamarca, quien lo alentó a endurecer sus posturas frente al Fondo en su viaje a Washington, que se iniciará mañana).

Lo cierto es que, al menos en la reunión de ayer en lo de Matzkin, funcionarios y legisladores acordaron abortar esas tres leyes. La de 2%, sancionada por el Senado, espera el tratamiento de una infinidad de comisiones en Diputados, donde llega con la radiación negativa de la otra cámara: nadie quiere quedar envuelto ahora en sospechas de corruptelas, por más que se sepa que no hubo coimas ligadas a la iniciativa. La ley sobre opción previsional, que afecta especialmente a las AFJP, fue sancionada por Diputados y ya tuvo aprobación en la Comisión de Trabajo que preside Barrionuevo. Según comunicó ayer Gioja al Ejecutivo, el sindicalista tiene previsto forzar hoy el tratamiento de la iniciativa en la reunión del bloque PJ. El éxito o fracaso de esta pretensión será un buen test para quien quiera conocer la viabilidad de este tipo de compromisos parlamentarios con los organismos internacionales. Finalmente, la norma que impulsó Alfonsín fue sancionada por el Senado y navega sin luces por Diputados.

Lavagna viajará a la asamblea anual del Fondo mañana sin que se haya cumplido casi ninguno de los requisitos que ese organismo reclama desde hace meses y que Köhler enumeró en su carta. Del acuerdo parlamentario sólo cabe esperar un lento tratamiento y, tal vez, que alguna de ellas despierte un atractivo especial ahora que se sabe, más claramente, que los funcionarios de Washington las repudian.

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