24 de febrero 2005 - 00:00

Gobierno quiere que el Vaticano releve al obispo castrense

Ginés González García
Ginés González García
Anoche, el gobierno decidió pedirle al Vaticano que requiera la renuncia del obispo castrense Antonio Baseotto por sus conceptos en contra del ministro de Salud, Ginés González García. La decisión, comunicada por el canciller, Rafael Bielsa, se interpretó en fuentes de la Vicaría de las Fuerzas Armadas como una escalada en el larvado conflicto que viene manteniendo la actual administración con algunos sectores de la Iglesia: hace un tiempo se produjo un duro enfrentamiento entre el obispo de La Plata, monseñor Pedro Aguer, y el propio presidente Néstor Kirchner por la situación de los pobres en la Argentina.

Sin embargo, esta vez, es diferente, ya que el conflicto en cuestión se centra sobre uno de los temas inmutables de la Iglesia: su posición en contra del aborto que se plasmaron en una dura carta pública que Baseotto le envió a González García por sus declaraciones en favor de la despenalización de esta práctica que -según el ministro- provoca gran cantidad de muertes en madres jóvenes de bajos recursos. El obispo le reprochó al ministro por su condición de médico y utilizó una expresión bíblica de «tirarlo al mar».

Sus expresiones fueron rechazadas no sólo desde el oficialismo, sino también desde de organizaciones de derechos humanos y partidos de izquierda. En defensa de González García salió hasta la diputada Hilda Chiche Duhalde, marcando diferencias con su marido. A Eduardo Duhalde se lo tiene en la Iglesia como un antiabortista.

El ministro de Defensa, José Pampuro, decidió intervenir en el conflicto y convocar al prelado, para el lunes, como si se tratara de un oficial de las Fuerzas Armadas para ser reconvenido por sus declaraciones, pero desde la Vicaría de las Fuerzas Armadas se le recordó que los capellanes militares y el obispo castrense dependen del Papa y no del presidente Kirchner en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

• Reunión reservada

En medio de esa pulseada, se produjo una reunión reservada, el martes, entre Pampuro y Baseotto en la que el obispo se mantuvo en sus dichos, aunque aclaró que sólo se refirió a una cita del Evangelio y no a una expresión personal. Sin embargo, sus aclaraciones no satisficieron al gobierno, y ayer el canciller reveló que se le había pedido al Vaticano el retiro del obispo castrense y el nombramiento de un reemplazante. Bielsa, después de reunirse con Kirchner, convocó a una conferencia de prensa para sostener que «el gobierno argentino estima que la presencia de monseñor Baseotto no es lo que aconsejan las circunstancias».

Sin embargo, la situación no es de fácil resolución, porque mientras el Episcopado de Buenos Aires y la Conferencia Episcopal Argentina mantuvieron llamativo silencio sobre el conflicto, desde el Vaticano llegó un contundente respaldo a Baseotto.

Bielsa, además, quedó en problemas cuando fracasó, durante su almuerzo con el nuncio apostólico, en el intento de que el delegado del Papa apoyara al gobierno argentino.

El presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, monseñor
Renato Martino, calificó las palabras del obispo castrense de «valientes y contundentes, porque su declaración constituye una verdadera defensa de la dignidad de la persona humana y sus derechos», según los distribuyó mundialmente la agencia católica AICA.

• Acusación

Martino había señalado que «por el bien del hombre no podemos callar cuando personas o instituciones, de manera hipócrita y absurda, hacen discursos autoproclamándose defensores de los derechos humanos por un lado, y por el otro, promocionan el aborto» . Baseotto acusó a González García de hacer (presunta) apología del crimen y citó textualmente la siguiente frase bíblica: «Los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar».

Por esas expresiones, el obispo fue denunciado penalmente ante la jueza federal María Servini de Cubría, quien aún no ha definido si aceptará o si rechazará abrir una causa penal contra un hombre de la Iglesia.

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