E l duhaldismo respondió ayer a los ataques del kirchnerismo por los intentos de desplazar a José María Díaz Bancalari de la presidencia del bloque peronista amenazando con no colaborar en la sanción de los proyectos que ratifican acuerdos entre el gobierno y empresas de servicios privatizadas. En realidad, la medida abundaría en la parálisis legislativa ya que si no se tratan esos temas, y tal como sucedió con acuerdos anteriores, quedarían ratificados al transcurrir 60 días desde que se pidió la autorización al Congreso, lo que se conoce como sanción ficta. En este caso, las complicaciones caerían sobre el acuerdo de renegociación entre el Estado y Districuyo --la distribuidora eléctrica de Mendoza y San Juan-y Transener. En ambos casos de prevén aumentos de tarifas que impactarán sólo en grandes comercios e industrias.
De todas formas, esas trabas podrían darse casi de hecho. Muchos justicialistas creen que sin unidad en el bloque peronista es imposible aprobar la ratificación de acuerdos con privatizadas y que, en realidad, es inevitable que esos dos temas terminen venciendo y aprobados de hecho.
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Mientras tanto, el kirchnerismo se reunió ayer y lo hará nuevamente hoy para definir la forma en que avanzarán en su intento por conseguir la renuncia de Díaz Bancalari al bloque. Están, de acuerdo con su propia definición, «irritados por la falta de respuesta al pedido de renuncia» y protestando: «Es una hipocresía que no contesten». Ayer Daniel Varizat, Jorge Argüello, Carlos Caserio, Juan Manuel Irrazábal y Osvaldo Nemirovsci comenzaron a perfilar la convocatoria.
Allí se definió que en al reunión de hoy se actuará con más «ejecutividad» en los intentos de desplazar a Díaz Bancalari de su puesto -recordemos que siempre en represalia por integrar el binomio a senadores bonaerenses junto a Hilda Chiche Duhalde-. Volvieron entonces a hablar de «darle certeza al pedido» de renuncia que ya habían presentado por nota. Eso significa: enviar la famosa carta documento a la mesa de conducción del bloque tan anunciada pero nunca puesta en el buzón.
Después de ese acto, y si persiste el silencio duhaldista, habría una « autoconvocatoria» del kirchnerismo a una reunión de bloque donde prometen reunir 100 diputados: «Les metemos ahí los dos tercios que piden», alardean como si se tratara de un partidode fútbol. En medio de esto, el discursohistérico vuelve momentáneamente a una calma republicana: «Puede haber sesión el 3 de agosto. Hemos puesto un paraguas para que se pueda hacer la sesión», pontificaba en este caso el rionegrino Nemirovsci.
Desde el duhaldismo ayer volvieron a rechazar el pedido de renuncia de Díaz Bancalari y aclararon que sólo están dispuestos a que tome una licencia desde el 23 de agosto para dedicarse a su campaña como senador junto a Chiche y exigen que la conducción de la bancada oficialista quede a cargo de los actuales vicepresidentes del bloque, en su mayoría duhaldistas. Este punto es resistido por el kirchnerismo, que reclama un triunvirato de conducción en el que sólo Juan Manuel Urtubey puede caer simpático a los bonaerenses.
En el duhaldismo no hay una posición única: algunos creen que Díaz Bancalari debe resistir y no renunciar, y otros consideran que debe irse y dejar el comando en manos de los kirchneristas para que ellos se hagan cargo de aprobar las leyes que necesita el gobierno. Esto es sabido por los diputados K -también saben que Díaz Bancalari no está anímicamente en condiciones de seguir esta pelea que lo sobrepasó- y por eso quieren apurar hoy su salida del bloque. Juega el kirchnerismo, además, a que unos 25 diputados del PJ hoy indefinidos, pero con fuertes lazos con la actual conducción, no concurrirán a una votación a favor de Díaz Bancalari para no comprometer su posición frente al gobierno.
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