Hora amarga de Arslanian: con Scioli, termina ciclo
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Leon Arslanian
Cualquier comparación es injusta. No es, dirán, la Policía de Rio de Janeiro, corrompida al punto de que Lula da Silva tuvo que enviar al Ejército. Tampoco, confrontarán, es la francesa que en el último tiempo sólo tuvo que expulsar a siete uniformados.
Tiene que lidiar, además, con Juan Carlos Blumberg, que instaló una usina paralela que propala las denuncias que Arslanian no conoce o trata de ocultar. Como nadie, Blumberg logra enfurecer al ministro de Seguridad.
En ese baile, con más o menos ruido, no son pocos los « valerosos» que aparecen en una grilla tan prematura como difusa para convivir con el incendio bonaerense. Sobre ese asunto, el candidato Scioli observa en silencio y navega, como siempre, en una dimensión neutra.
¿No es eso, acaso, lo que hace Marcelo Saín? El reformador de la Policía Aeronáutica, que fue viceministro con Juan Pablo Cafiero, se florea como responsable de seguridad de Daniel Filmus pero no deja de pensar en una revancha en la provincia de Buenos Aires.
Saín, que denunció con toda la boca la supuestas complicidades entre dirigentes del PJ y rubros delictivos como los desarmaderos, se aburrió del silbido de las turbinas y quiere acción, vacía en una ciudad sin policía y abundante en el conurbano profundo.Hay quienes imaginan en ese sillón a Aníbal Fernández si, como parece irreversible, el segundo turno K -sea Néstor o Cristina- lo mostrará fuera del gobierno. A Fernández lo imaginan en un megaministerio bonaerense que englobe Gobierno, Seguridad y Justicia.
Fue, en la hora feliz de Duhalde, la tarea que ejerció José María Díaz Bancalari, antes de que estalle el caso Cabezas y se active la reforma policial.
Por lo pronto, luego de asimilar que sería Scioli y no él el candidato a gobernador, Fernández se arrimó al vice y lo derivó a un club de ex comisarios que lo asesoran en materia de seguridad. Sobresalen dos: Ramón Orestes Verón y Julio César Frutos.
Verón fue jefe de Policía cuando Aldo Rico fue ministro, Carlos Ruckauf, gobernador y Felipe Solá, vice. Al rodar Rico, Verón juró con traje prestado como ministro de Seguridad. Hoy, afirman que ad honorem, aportan al ministro del Interior sus visiones sobre la crisis delictiva.
A Verón suelen consultarlo, pero Frutos -que logró alguna fama cuando le envió una nota explosiva a Eduardo Duhalde, entonces presidente reprochándole el fracaso de la reforma policial- adiestra a comisarios en las provincias en nombre del Ministerio del Interior.




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