Horacio Rodríguez Larreta transita el rol de opositor duro, que no parece mostrarlo cómodo, pero lo fundamenta ante su entorno con la convicción de que el Gobierno nacional lo eligió como enemigo y que, en definitiva no le queda salida cuando él mismo es parte del conflicto generado. Sin embargo el diálogo con el Gobierno no se terminó con el encono que se generó por el DNU presidencial que suspendió las clases presenciales y la queja ante la Corte que, por la medida llevó el jefe de Gobierno. Ahora se espera que Alberto Fernández vuelva a convocar al jefe de Gobierno para definir medidas a partir de la semana próxima, pero en el medio podrían hablar los jueces del máximo Tribunal.
Larreta en semana clave para rumbo de la política durante la segunda ola
Esperan que Corte defina sobre DNU que vence el viernes y que casos de contagios de coronavirus comiencen a mostrar baja. Presencialidad administrada podría ser punto de encuentro con Gobierno si empeora situación sanitaria.
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Virus. Horacio R. Larreta, el sábado en el Centro de Testeo del Buenos Aires Arena, en el barrio de Villa Crespo.
Funcionarios porteños, reniegan además sobre cuestiones menores en las que ven ese afán de confrontación, como el conflicto que provocó un listado de afiliados del PAMI para vacunarse, la semana pasada, o casos similares.
Ahora, un situación intermedia para los escolares podría derivar en un punto de salida del conflicto si finalmente la acuerda con el Gobierno Nacional. La palabra de Fernán Quirós, el ministro de Salud porteño, es clave ahora para la política de la Ciudad.
Las conversaciones, siguieron de manera informal entre funcionarios porteños y la Casa Rosada. El propio vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, las mantuvo con el secretario general de la presidencia, Julio Vitobello y, por cuestiones más técnicas con el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni. Entre otros, también el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel alternó ideas con su par nacional, Santiago Cafiero.
Anoche el jefe de Gobierno convocó a su “mesa de covid” en un zoom. Participa allí claro, el ministro de Salud, Quirós, Santilli y Miguel además de expertos. Ayer se reportaron 15.012 contagios por coronavirus en el país y 2.701 en la Ciudad de Buenos Aires, con 76,6% de camas de terapia intensiva ocupadas en el Área Metropolitana.
Hasta ahora lo que plantea el Gobierno porteño es que los casos de contagios que están en el extremo más alto desde que comenzó la pandemia prometen continuar en una meseta, de una escala elevada pero creen que esta semana deberían comenzar un descenso. Para Quirós hay que “esperar hasta el martes” para confirmar esa tendencia.
Está claro que también para Larreta era necesaria alguna medida de restricción de la circulación. Si bien la pelea la apunta a las clases presenciales, algo en lo cual no cederá, no se manifestó en contra de la reducción de los horarios nocturnos y además, suspendió la presencialidad de adultos en las aulas, sumando algo a bajar la movilidad en la Ciudad de Buenos Aires.
El Gobierno porteño está convencido de la posibilidad de tomar otro tipo de medidas que limiten la circulación del virus sin necesidad de afectar las aulas, mientras el cuándo se deberían determinar dependerá también de la coincidencia de un índice con la Nación.
En la Ciudad, el plan de presencialidad contempla cuatro escenarios, pero cuándo se aplicarían, depende de los criterios de Salud. El primero es el que rige en este momento mientras se incumple el DNU de Alberto Fernández, con la suspensión de la presencialidad en la enseñanza de adultos. El cuarto, para una situación más crítica todavía que la actual, limita la presencia al nivel preescolar, primero, segundo y séptimo grado de primaria y primer año de secundaria. Algo similar a lo que anunció el ministro nacional de Educación, Nicolás Trotta, la semana pasada.
Para algunos funcionarios porteño no será el momento de la medida más restrictiva para los colegios, pero un acuerdo en ese sentido, haría avanzar otro casillero al Jefe porteño y le devolvería el perfil de la conciliación “y el diálogo”, dicen en su entorno.
Por ahora, en el Gobierno de la Ciudad se inclinan por más controles para restringir la circulación y alguna limitación de horarios para comercios, en la búsqueda de alternativas "para no cerrar todo".
Mientras, el Gobierno tiene plazo hasta hoy o las dos primeras horas de mañana, para elevar a la Corte un informe referido a la presentación del Gobierno porteño en contra del último DNU presidencial, donde puso eje en el artículo segundo que dispuso clases virtuales en las escuelas porteñas. El Gobierno nacional deberá llevar argumentos sobre la disposición, mientras que los jueces anticiparon que el trámite será rápido para resolver. Es lo que espera Larreta.




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