El radicalismo elegirá hoy a su nuevo presidente durante un plenario del Comité Nacional en la sede partidaria de la calle Alsina. Anoche, los operadores del mendocino Roberto Iglesias juraban contar ya con 59 delegados a favor de su candidatura, lo que le permitiría no sólo garantizarse la presidencia de la UCR sino también hasta el quórum propio para que sesione ese cuerpo de delegados. Le alcanzarían para imponerse en el cuerpo de delegados que tiene 4 representantes por cada una de las 24 provincias más los delegados de la Organización de Trabajadores Radicales y de la Juventud Radical.
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Pero enfrente, los partidarios de su oponente, el rionegrino Pablo Verani, seguían recolectando votos. Pero ese número mágico era el que anoche se festejaba como suficiente para hacerse con el sillón radical.
Esta elección del presidente de la UCR, que tiene como motor distintivo el mayor o menor nivel de acercamiento al gobierno que tenga cada candidato, cuenta además con otra característica inusual: hasta último momento se prometía una elección por votación y no por consenso, como es común en la designación de este cargo: «Esta vez no hay lista de unidad», decían, pero tratándose de radicales esta situación puede cambiar en el último minuto.
• Prescindente
A pesar de los números, Juan Mínguez, «Changui» Cáceres y Leopoldo Moreau seguían recolectando votos para Verani. Raúl Alfonsín, que tiene una confesa simpatía por Verani, había optado por jugarla esta vez de prescindente. En ese rol partió a Iguazú a los festejos por los 20 años del Mercosur, pero se sabe que si le preguntaban recomendaba votar por el rionegrino.
En la intimidad de Alfonsín, se cuenta que después de retirarse de la carrera por presidirla UCR, el ex presidente tuvo dos definiciones que lo golpearon. Cada uno por su lado, Leopoldo Moreau y Federico Storani le comunicaron -se aclara que el tono no fue de consulta- que tomarían caminos diferentes. «Fredi» se sumó a las filas de Iglesias y Leopoldo a las de Verani. Después de esa acción, el cacique radical quedó desmoralizado.
Su preferencia por Verani viene de otras historias, además de su relación personal con el rionegrino. Alfonsín considera que Rozas cometió una injusticia cuando pidió licencia a la presidencia de la UCR y luego volvió. No olvida que ese acto fue un desaire a Verani que no puede perdonar, aunque ya no tome como una afrenta personal que el partido lo elija Iglesias.
El mendocino cuenta con una primera línea de operadores mucho más fuerte hoy que la que consiguió Verani. Angel Rozas y Margarita Stolbizer -otra ex candidata a presidir la UCR- lo sostienen en el cargo.
De hecho, hasta enemigos internos de Iglesias terminaron apoyándolo, o por lo menos así lo prometieron. Como el caso de Enrique Nosiglia, que -tal como relató Ambito Financiero- declaró apoyarlo frente al propio Iglesias y a Julio Cobos. Fue durante el casamiento del hijo de Daniel Vila, momento en el que Cobos también prometió quedarse en la Argentina, y no viajar, a votarlo «con la nariz tapada».
• Realidad
Pero algunas de esas promesas podrían ponerse entre signos de interrogación. Por ejemplo, Nosiglia no tiene ahora delegados en la Capital Federal, por lo que su ayuda se debería dirigir mejor a su poder de convencimiento sobre otros dirigentes.
De todas formas, hay una realidad que anoche parecía incontrastable: el mendocino llevó adelante un sistema de acumulación de votos al mejor estilo radical, como declaraciones expresas y otras ocultas que se sabrán sólo en el momento de la votación. Como fuera, parece alcanzarle para subirse hoy a la presidencia.
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