"Ibarra no me puede ni ver"

Política

«Ibarra me conoce y no me puede ni ver; menos aún si llego a la Legislatura; a mí me asombra ver con qué caradurez le habla a la sociedad.» Quien así se expresa es un subcomisario retirado de la Policía Federal, abogado, licenciado en criminalística y en Ciencias Sociales y Penales, doctorado en Derecho y ex juez de Faltas porteño. Se trata de Jorge Eduardo Rodríguez, 49 años, casado, una hija y una nieta, candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el partido Cambio con Justicia Social. En ese carácter este diario le hizo un reportaje, que en sus partes salientes se transcribe:

Periodista:
¿Usted dice que Ibarra no lo puede ver por su condición de ex juez de Faltas de la Ciudad?

Jorge Eduardo Rodríguez: El paso por ese fuero, hoy abolido por Ibarra, me dio un conocimiento de la Ciudad de Buenos Aires muy particular, porque fue asomarme a la corrupción...


P.:
¿Cómo es eso...?

J.E.R.: Por ejemplo yo fui el juez que cerró 16 locales por vender hamburguesas en mal estado; y condené el grupo «Clarín», por ejemplo, en un caso con «Canal 13» por ocupar indebidamente el lugar debajo de la autopista y a radio «Mitre» por ocupar la vía pública...


P.:
Actitud que me imagino le habrá acarreado algunos reclamos, además de los que concurrían al juzgado a pagar multas de tránsito...

J.E.R.: No lo sé. Yo creí que era importante como juez salir a la calle, además de la atención del juzgado. Recuerdo que en el '98 denuncié que con cada fotomulta se confeccionaban dos. Razón por la cual en el '99 ese sistema desaparece
.

P.:
¿No existen más las fotomultas?

J.E.R.: Reaparecen en el 2000, y se usaban 16 equipos de los que el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) sólo tenía calibrados 3, hecho que también denuncié. Y motivó que la Cámara del fuero determinara que todas las multas eran nulas. Era un negocio comercial de $ 6 millones mensuales de una empresa privada cuando todavía la relación con el dólar era 1 a 1. Ante esto, Ibarra no encuentra nada mejor que liquidar el Tribunal de Faltas, que tenía 60 años de historia
.

P.:
¿Y usted sostiene que ahí había corrupción?

J.E.R.: Hay que combatir la vieja política y la corrupción. Podemos demostrar nuestra honestidad que es a prueba de archivos. Hoy hasta «el Gordo» Valor podría ser candidato y los porteños tienen que tener claro que el tejido social sólo se reconstruye con dos valores: seguridad y Justicia. El techo, salud, educación, medio ambiente, vienen detrás...


P.:
¿Tanta es la corrupción?

J.E.R.: Mire, le voy a dar un solo ejemplo: si usted manda una carta simple, el Correo le cobra $ 0,75; si nosotros, como partido político, mandamos 10.000 o 15.000 cartas, es suficiente una estampilla de $ 0,40 en cada una de ellas. El Gobierno de la Ciudad, que envía 10 o 15 millones de cartas, ¿sabe cuánto paga? ¡Un peso con veinticinco centavos! Asombra ver con qué caradurez Ibarra le habla a la sociedad
(se enoja)...

P.:
Cada gobierno y cada candidato tienen su propio estilo, aunque hay que subrayar que hoy la sociedad reclama transparencia.

J.E.R.: Fíjese que cada jefe de Gobierno ha dejado su propia impronta en un área sensible como el tránsito en Buenos Aires. Grosso lo hizo con el cepo y acarreo. De la Rúa lo hizo con las fotomultas. E Ibarra con los reducidores de velocidad que han costado 5.000 dólares cada uno; y en el microcentro con esos tetones de hormigón en los que se gastaron 3 millones de dólares y nunca funcionaron. ¿Y usted me pregunta si es tanta la corrupción?

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