Ibarra tampoco quiere ahora sumar a Kirchner-Duhalde
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Con Ibarra indefinido, a la tropa del gobernador de Santa Cruz la animan otros candidatos a jefes de la Ciudad de Buenos Aires. Por caso, Gustavo Béliz se integró a los equipos técnicos de la campaña, aunque precisamente en aquella votación de diciembre sus diputados votaron en forma contraria a sus aliados políticos. Otro es Rafael Bielsa. El ex chachista, convertido en candidato a jefe de la Ciudad, fue casi el único en acoplarse ayer a la alquimia que propuso Duhalde e incluso defendió la posibilidad de votar a presidente con un sistema de «neolemas», tal como propone el compañero de fórmula de Carlos Menem, Juan Carlos Romero.
El otro postulante a jefe porte-ño que se incluiría en ese esquema de convivencia es Daniel Scioli, pero el funcionario, inmerso en el verano turístico, quiere esperar que pase la temporada y que esté definida la fecha de la elección porteña para hablar de su candidatura para reemplazar a Ibarra. El secretario de Turismo se mantiene al margen de las fórmulas presidenciales, pendiente en cambio de las estadísticas de ingresos de extranjeros al país, algo que, le aseguran en su entorno, lo posiciona mejor en encuestas para cualquier candidatura.
Sectores del PJ Capital, que confían en que tendrán elecciones internas en febrero o marzo por decisión judicial, ya especulan sin embargo con la fórmula Scioli-Bielsa. La posición de Ibarra en los sondeos de intención de votos dejó por ahora de lado la idea de que fuera el actual jefe de Gobierno el candidato porteño de esa conjunción electoralista, pero el propio ibarrismo no lo descarta.
• Revuelto
«Está todo aún muy revuelto, pero Ibarra también nos seguirá acompañando», aseguró el vocero de Kirchner en la Capital, Alberto Fernández. «Bielsa, Béliz y Scioli están de acuerdo con nosotros y seguramente se sumará Ibarra», insistió el legislador porteño, encargado de diagramar el soporte capitalino para la campaña del gobernador.
Según Fernández, Béliz -desde Cariló, donde está de vacaciones-habría aplaudido la idea de sumarse al duhaldismo de la mano del candidato a presidente al que se unió junto a su tropa.
Ibarra, mientras tanto, mueve el almanaque: si las elecciones nacionales son en abril, las porte-ñas se harán en julio, a menos de dos meses de la presidencial, para evitar, entre otros escollos, que cualquier postulante presidencial que pier-da la votación intente disputar luego la jefatura porteña.




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