9 de enero 2003 - 00:00

Ibarra tampoco quiere ahora sumar a Kirchner-Duhalde

La posibilidad de que se consolidara una alianza de Néstor Kirchner con el duhaldismo y los sectores menores que sostienen la candidatura a presidente del gobernador, entre ellos el residual Frente Grande del ex Frepaso, desató ayer una movida en las fórmulas de candidatos a la Capital Federal.

«Al que se apura le va mal», consideró Aníbal Ibarra, sobre el apoyo de Eduardo Duhalde a Kirchner, con quien el frepasista sueña en conformar una alianza electoral.

Un sector del peronismo porteño ya especulaba con un hombre de Kirchner en la boleta que pelee la jefatura de la Capital Federal.

Ibarra mira atento esas jugadas en la búsqueda de un conglomerado político que sostenga su candidatura por la reelección como jefe de Gobierno de la Capital Federal. Insiste con la conformación de «un espacio de centroizquierda» y añora a Elisa Carrió en ese revival de la alianza UCR-Frepaso, de la cual sobrevive en la Ciudad de Buenos Aires apenas una porción de Frente Grande junto a terragnistas.

El jefe de Gobierno, presionado por radicales y socialistas para una comunión electoral en la vecindad porteña, cree que la nueva sociedad política la cerró el día que los legisladores le votaron el presupuesto 2003. Considera que, precisamente el kirchnerismo -mayoría en el bloque PJ de la Legislatura de la Capital-lo acompañó en esa sanción, que incluyó suba de impuestos y renegociación de la deuda pública, y que ésa es una prueba de afinidad.

• Otros candidatos

Con Ibarra indefinido, a la tropa del gobernador de Santa Cruz la animan otros candidatos a jefes de la Ciudad de Buenos Aires. Por caso, Gustavo Béliz se integró a los equipos técnicos de la campaña, aunque precisamente en aquella votación de diciembre sus diputados votaron en forma contraria a sus aliados políticos. Otro es Rafael Bielsa. El ex chachista, convertido en candidato a jefe de la Ciudad, fue casi el único en acoplarse ayer a la alquimia que propuso Duhalde e incluso defendió la posibilidad de votar a presidente con un sistema de «neolemas», tal como propone el compañero de fórmula de Carlos Menem, Juan Carlos Romero.

El otro postulante a jefe porte-ño que se incluiría en ese esquema de convivencia es Daniel Scioli, pero el funcionario, inmerso en el verano turístico, quiere esperar que pase la temporada y que esté definida la fecha de la elección porteña para hablar de su candidatura para reemplazar a Ibarra. El secretario de Turismo se mantiene al margen de las fórmulas presidenciales, pendiente en cambio de las estadísticas de ingresos de extranjeros al país, algo que, le aseguran en su entorno, lo posiciona mejor en encuestas para cualquier candidatura.

Sectores del PJ Capital, que confían en que tendrán elecciones internas en febrero o marzo por decisión judicial, ya especulan sin embargo con la fórmula Scioli-Bielsa. La posición de Ibarra en los sondeos de intención de votos dejó por ahora de lado la idea de que fuera el actual jefe de Gobierno el candidato porteño de esa conjunción electoralista, pero el propio ibarrismo no lo descarta.

• Revuelto

«Está todo aún muy revuelto, pero Ibarra también nos seguirá acompañando», aseguró el vocero de Kirchner en la Capital, Alberto Fernández. «Bielsa, Béliz y Scioli están de acuerdo con nosotros y seguramente se sumará Ibarra», insistió el legislador porteño, encargado de diagramar el soporte capitalino para la campaña del gobernador.

Según Fernández, Béliz -desde Cariló, donde está de vacaciones-habría aplaudido la idea de sumarse al duhaldismo de la mano del candidato a presidente al que se unió junto a su tropa.

Ibarra, mientras tanto, mueve el almanaque: si las elecciones nacionales son en abril, las porte-ñas se harán en julio, a menos de dos meses de la presidencial, para evitar, entre otros escollos, que cualquier postulante presidencial que pier-da la votación intente disputar luego la jefatura porteña.

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