Impuros
Néstor Kirchner admitió ayer lo que era una obviedad para todos: que no se considera peronista, no al menos en el sentido clásico. Ayer, con el trasfondo de su pelea con Eduardo Duhalde por el armado de las listas de candidatos bonaerenses, hizo una distinción que enfurecerá a los justicialistas de manual. «Hay peronistas puros e impuros, como soy yo», dijo el Presidente, durante un acto en la Casa Rosada. Rara vez Kirchner cita a Juan o Eva Perón. Tampoco lo hace su esposa, Cristina Fernández. A ninguno de los dos les gusta rodearse de caciques históricos del PJ ni suelen cumplir con los ritos partidarios. Incluso, hasta que terminó de aceptar que era un proyecto político sin destino, alimentó la ilusión de construir un espacio paralelo y antagónico al peronismo oficial: la transversalidad. Ayer, en respuesta a la amenaza duhaldista de expulsar del partido a los que integren lista extra PJ, se incluyó entre los peronistas impuros. ¿Es un anticipo de una ruptura con el duhaldismo o sólo un devaneo verbal de esos a los que el Presidente es tan afecto?
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un duhaldista puro -es el secretario del PJ de Buenos Aires- firma ayer ante el peronista
impuro Néstor Kirchner un acuerdo para construir viviendas en el conurbano.
El domingo al mediodía, en el microestadio de Lanús, el duhaldismo aprobó la resolución amenazante. Allí, Quindimil acuñó la distinción que ayer, con una adicional carga irónica, utilizó Kirchner para tomar distancia del PJ duhaldista. Sin vueltas, se ubicó enfrente.
El cuadro se completó con otros gestos. Ayer, en el salón Azul de la Casa de Gobierno, Kirchner sentó de un lado a Felipe Solá y del otro al ministro del Interior, Aníbal Fernández. Con su rebeldía, el gobernador concentra el grueso de las maldiciones que dispara el duhaldismo.
El quilmeño, en tanto, repartió acidez contra los soldados de Duhalde y apropelló sin compasión a Chiche Duhalde. Más allá de lo formal -las obras son en Buenos Aires, y el vínculo con los municipios depende de Interior- al sentar a Fernández y Solá a sus lados, Kirchner envió una señal.
•Frialdad
También el lenguaje sutil de los saludos aportó una cuota y sirvió para distinguir unos de otros. En el desfile de intendentes para firmar los acuerdos para el inicio de las obras, fue ostensible la frialdad entre Solá y Fernández -con los duhaldistas extremos-.
Para éstos sólo hubo apretones de mano mientras felipistas y kirchneristas -por caso, Julio Pereya, de Florencio Varela- se prestaron al besamanos presidencial, que tiene una parada previa en las oficinas de Julio De Vido y de José López, el secretario de Obras Públicas.
López fue uno de los funcionarios nacionales que la semana pasada agotó teléfonos advirtiendo a intendentes del conurbano que el Presidente «vería muy bien» que envíen a sus congresales a la cumbre de felipistas en el club Atenas de La Plata.
La cosecha fue escasa, por lo que, horas después, el propio Kirchner intervino para que otros alcaldes -Pereyra y Alberto Descalzo de Ituzaingó, entre otros- desistieran de asistir al congreso duhaldista de Lanús (ver nota en pág. 12.)
•Evidencia
En un apartado, antes de comenzar el acto de ayer, Kirchner cruzó en privado impresiones con Solá sobre Lanús. Nada trascendió de lo dialogado, pero, con las palabras que luego dijo ante los intendentes, el Presidente dejó en evidencia su postura ante la cumbre duhaldista.
El comentario mordaz del Presidente le sirvió a Solá -que empuja una ruptura total y definitiva entre Duhalde y Kirchner- para dejar la Casa Rosada convencido de que un pacto entre Olivos y Lomas de Zamora sólo sería posible si el ex presidente «cede todo». El escenario más plausible -en realidad- es el de una guerra entre dos «tiempistas»: Kirchner quiere un acuerdo hoy, y Duhalde lo quiere para el momento previo a la presentación de candidaturas. Quien ceda pierde.
Tuvo una alegría más: ayer, tras semanas de idas y vueltas, Kirchner le anunció que esta semana -posiblemente, el miércoles- firmará el Programa de Financiamiento Ordenado (PFO) que le permitirá a la provincia encarar sin sobresaltos financieros el resto de 2005.
Por esa vía, Solá se garantiza que Nación aportará 1.260 millones de pesos necesarios para cubrir parte del déficit provincial durante este año. En tanto, en algunas semanas, según lo convenido, habrá un acuerdo adicional por un monto todavía por definir.



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