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18 de julio 2006 - 00:00

Incómodo II

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Hasta ahora nadie levantó el dedo contra él y es difícil que mucha gente reconozca su nombre: Didier Operti. Pero este funcionario acaso esté llamado a ser famoso a partir de su incursión en la cumbre de Córdoba. Se trata del actual secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración, pero lo que le dará resonancia es otro cargo, que desempeñó hasta el año pasado: el de canciller del Uruguay.

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Operti fue el ministro de Relaciones Exteriores de Jorge Batlle y, por lo tanto, el hombre al que la administración de Néstor Kirchner le reprocha personalmente haber escamoteado información sobre la contaminación que podrían producir las dos papeleras instaladas a orillas del Uruguay.

Rafael Bielsa pactó con él en marzo de 2004 un régimen de monitoreo argentino sobre esas plantas (en rigor, sobre una de ellas, la de ENCE, ya que la de Botnia no se había autorizado todavía). Es un argumento central de los uruguayos en defensa de su tesis: la Argentina aceptó un entendimiento. Pero Bielsa y el resto de los funcionarios de Kirchner juran que Operti traicionó ese pacto y se negó sistemáticamente a proveer información ambiental a la Comisión Administradora del Río Uruguay.

Ahora este ex canciller llegará a Córdoba. Estará, como titular de la ALADI, a pasos de los asambleístas de Gualeguaychú que sesionarán a la sombra del encuentro de presidentes. La Cancillería argentina le garantizó tranquilidad y confort pero el encuentro es uno de los motivos de suspenso de una reunión internacional que, si es por su agenda oficial, se muestra rutinaria, tediosa.

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