2 de enero 2008 - 00:00

Inolvidable disgusto de Kirchner por el fracaso de los rehenes

Néstor Kirchner, abochornado por el fracaso de la mediación con las FARC para la devolución de tres secuestrados en la selva colombiana, hizo descender a primeras horas de la madrugada de ayer a sus acompañantes en el aeropuerto de Córdoba. Habían recibido el año nuevo volando de regreso y con la piel chamuscada; les ordenó bajar, que buscasen forma de ir a sus hogares y continuó vuelo a El Calafate, a lamer sus heridas. Un presidente que eludió las sutilezas de la política internacional durante cuatro años y medio había sido víctima del cuento del tío; o de otra fábula china. Se dejó llevar por Hugo Chávez al corazón de las tinieblas para esperar en vano que las FARC le regalasen al bolivariano tres vidas que le permitieran recuperar el aire perdido con la derrota en el referendo del 2 de diciembre. Ni Chávez cumplió, ni las FARC lo hicieron, con lo cual Kirchner terminó rifándose lo que le queda de prestigio en una faena ajena, equívoca, confusa, fracasada. La imaginaron para arrinconarlo a Alvaro Uribe y su amigo americano; terminó el presidente de Colombia dándole en plena selva una lección de cómo se comportan las FARC, su desprecio de la vida, cómo trataron a anteriores cautivos y, especialmente, cómo manipulan a quienes arman operativos humanitarios en torno de sus acciones. Por ejemplo, argumentando que los militares colombianos no aseguraban la paz de esa entrega. Querían un revés militar de sus represores y no honrar la vida de quienes tienen retenidos durante años y a los que deberían liberar si escuchasen argumentos humanitarios. Uribe y Chávez, conscientes del daño que le hicieron a éste y otros "comisionados", se derramaron en agradecimiento y le pidieron al ex presidente que se ponga entre ellos dos para mejorar sus relaciones. Si Kirchner rechaza ese rol está en su derecho porque se sometería a otros agravios como éste, propio de aficionados en cuestiones internacionales complejas. Improvisó Kirchner al aceptar este papel con apresuramiento, cegado por la crisis del valijero que le hizo creer que estar en ese foro era una revancha contra Washington. De haber reflexionado hubiera ofrecido una mediación propia que se basase en la condena del trato que las FARC les dan a sus connacionales, un oprobio que es inexplicable que no repudie una Argentina que ha sufrido tanto con terroristas y contraterroristas que dejaron heridas abiertas todavía después de 40 años.

El ex presidente Néstor Kirchner junto al general retirado Martín Balza, hoy embajador enColombia, en la infructuosa espera en la base colombiana de Villavicencio, antes de decidirsu retorno a la Argentina.
El ex presidente Néstor Kirchner junto al general retirado Martín Balza, hoy embajador en Colombia, en la infructuosa espera en la base colombiana de Villavicencio, antes de decidir su retorno a la Argentina.
Bogotá y Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Luego de cuatro días de tensa espera, el operativo de liberación de los rehenes de las FARC concluyó en un fracaso. Fue después de que la guerrilla alegara falta de condiciones para la entrega, por lo que Néstor Kirchner decidió regresar la Argentina. Mientras tanto, Hugo Chávez, aún no convencido de su derrota, aseguró que la misión continuará «por otras vías», en declaraciones que reavivaron los cruces con su homólogo colombiano, Alvaro Uribe.

La mayor parte del enorme dispositivo técnico y humano montado para recibir a Clara Rojas, su hijo Emmanuel y la ex parlamentaria Consuelo González de Perdomo finalizó con una frustración generalizada y en un escenario estremecido por acusaciones y sospechas de diverso calibre.

Junto a Kirchner, el resto de los garantes internacionales del operativo -incluido el brasileño Marco Aurelio García, delegado personal del presidente Luiz Inácio Lula da Silva- regresó a sus respectivos países. Antes del viaje, Kirchner fue el encargado de anunciar la « suspensión provisoria» de la tarea de la comisión de garantes y llamó a las partes involucradas a «reunir todas las condiciones para garantizar la seguridad de todos y el éxito de la operación» a futuro. Después de señalar que la misión vivía un «delicado y crucial momento», Kirchner dijo que «ante esa situación los comisionados consideran conveniente la suspensión provisoria de su presencia en el territorio colombiano».

El operativo diseñado por Chávez quedó trunco luego de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) emitieran un comunicado en el que informaron que no estaban dadas las «condiciones de seguridad» a causa de los intensos operativos militares en la región.

El texto sostuvo que insistir en la entrega, «en estas condiciones, sería poner en grave riesgola vida de las personas a liberar, del resto de prisioneros de guerra y de los mismos guerrilleros designados para cumplir la misión».

En respuesta, Uribe acusó a las FARC de mentir y subrayó que la agrupación terrorista no entregó a los rehenes porque ya no posee en su poder al pequeño Emmanuel, quien según el gobierno colombiano podría encontrarseen un hogar para niños desamparados en Bogotá.

«Seguiremos esperando, no hemos clausurado la posibilidad de que nos lleguen las coordenadas, tenemos un canal de comunicación. Nuestros helicópteros están allá y estarán allá, a menos que Colombia les quite el permiso», dijo Chávez ayer a la madrugada. «Nada se ha terminado, hay un proceso en marcha. Es un proceso de muchos riesgos, pero aquí no ha fallado nada. Que la operación sufra modificaciones y se transfigure es otra cosa, pero nada se ha detenido», insistió convencido en una improvisada conferencia de prensa. El mandatario venezolano había sostenido la semana pasada que si este plan fracasaba, se podía pensar en la posibilidad de hacer una operación clandestina.

  • Acusaciones

    A su vez, Chávez dijo que «al respecto de este tema, del acuerdo humanitario, me consta que el gobierno ( colombiano) miente». Para el presidente venezolano, Uribe literalmente «dinamitó» el acuerdo al levantar la hipótesis de que las FARC no tengan a Emmanuel, espetó. Y continuó: «El fue a lanzar una bomba sobre el proceso humanitario y debe asumir su responsabilidad ante el mundo como presidente de Colombia, porque no tengo la menor duda de que son su gobierno y sus acciones los que están tratando de abortar el procedimiento».

    Tras estas declaraciones, el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, afirmó que esa posibilidad «no tiene ningún sentido» y reiteró que el gobierno colombiano mantiene las garantías para que la entrega se concrete, tras asegurar que en la zona donde eventualmente se puede hacer la liberación no se han presentado combates desde hace tres semanas.

    «No tiene ningún sentido hablar de una operación clandestina que involucre a territorio colombiano. Somos un Estado legítimo, ésta es una democracia sólida», dijo Restrepo.

    El funcionario insistió en que, como no hay combates en la zona, la liberación debe ser un acto sencillo, ya que el gobierno está dispuesto a rodear de medidas de seguridad a los comisionados encargados de recibir a los rehenes.

    Por otro lado, Brasil lamentó que «las circunstancias» hayan impedido «la esperada liberación» de los rehenes. El gobierno de Lula, en un comunicado divulgado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, reiteró «su solidaridad» con las familias de los secuestrados.

    Asimismo, expresó también «su apoyo» a Chávez y a la misión de delegados que, además de la Argentina, estaba integrada por representantes de Francia, Brasil, Ecuador, Cuba, Bolivia y Suiza.
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