Insaciable, Hebe de Bonafini le pidió ayer al gobierno un lote en el llamado Museo de la Memoria que se construirá en el predio del cual será desalojada la ESMA. Ya logró de este gobierno un pase libre al despacho presidencial y la tolerancia del COMFER para emitir sin sanciones una señal radial desde una onda operada de forma ilegal.
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Ayer la recibió Nilda Garré, a quien felicitó por su designación, en su despacho del Ministerio de Defensa. De paso le entregó a la ministra una nota en la que pide «un espacio en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) que será destinado a abrir un centro cultural donde los jóvenes de todo el país puedan llegar a participar».
«Soñamos con un lugar como nuestra Universidad, donde todos tengan su lugar, y brindándoles todo el apoyo para participar a los jóvenes del interior», indicó la dirigente de derechos humanos respecto de su solicitud, que, en realidad, ya le había formulado a Néstor Kirchner.
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