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El ex presidente aseguró que volverá al país entre «fines de noviembre y principios de diciembre» -no es la primera vez que lo hace con distintas fechas, mientras sigue recibiendo a dirigentes políticos de distinto signo-, y que piensa dedicarse a la política partidaria. «Antes de fin de año voy a estar en la Argentina. Quiero volver, dijo desde Santiago de Chile.
Menem dijo que vuelve a la Argentina porque «quiere estar en el país», y manifestó que la posibilidad de volver a actuar en la política «vendrá por añadidura».
En ese aspecto, reconoció que por tener «raza de político» buscaría convertirse nuevamente en un «líder partidario». Sin embargo, admitió que si en su camino encuentra «dificultades» podría nombrar a un «heredero» -por un «delfín», le preguntaron-, aunque no quiso definir quién podría ser ese dirigente.
Con cierto fatalismo reconoció que podía terminar preso si regresa, como ocurrió durante la gestión de Fernando de la Rúa en Don Torcuato, convirtiendo el lugar en una terminal de peregrinos. No fue la única vez, ya que se aguantó 5 años preso de los militares, internado en Formosa. No obstante, si retorna, el ex presidente deberá afrontar una serie de causas judiciales que reclaman desde hace varios meses su presencia en los tribunales.
• Capturas
Menem tiene dos pedidos de captura ordenados por los jueces federales Norberto Oyarbide y Jorge Urso, que se podrían dejar sin efecto si el ex presidente vuelve antes de fin de año, según señalaron algunos de sus allegados.
Menem sostuvo que Kirchner no «representa al peronismo», y lo acusó de estar «destruyendo» al justicialismo. «Kirchner es cualquier cosa menos peronista, este gobierno no representa al peronismo. Además, con esto del transversalismo han inventado algo que se parece a lo que fue la tercera vía, que terminó siendo vía muerta», ironizó evocando la teoría política lanzada por el británico Tony Blair.
• Defensa
Como lo ha hecho siempre, el riojano defendió su gestión de gobierno, al señalar que es «injusto» echarle toda la culpa por los problemas actuales, al sostener que «los veinte millones de pobres tienen relación con la mala administración de (Fernando) De la Rúa y de (Eduardo) Duhalde». «Nuestro gobierno hizo las cosas bien, la gente tenía seguridad, trabajo y vivía bien. Es cierto, cometimos algunos errores, pero no somos los culpables de este nivel de pobreza», se defendió un Menem muy calmado.
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