Un informe de los servicios de inteligencia del Estado nacional advirtió durante el fin de semana que en Mendoza podría ocurrir un hecho similar al que aconteció el viernes por la madrugada en los alrededores de la ciudad de La Plata, donde tres policías de la Bonaerense fueron asesinados a balazos y cuchilladas en un casi inhóspito predio de la Dirección de Comunicaciones de esa fuerza de seguridad.
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La información fue confirmada a los medios de prensa locales por Alfredo Cornejo, el ministro de Seguridad de la provincia donde es gobernador el candidato a vicepresidente de la Nación, el radical kirchnerista Julio Cobos.
De esa manera, los funcionarios del gobierno mendocino se sumaron, a través del supuesto informe de inteligencia cuyos detalles no se dieron a conocer, a la hipótesis que el gobierno nacional comenzó a manejar el mismo día de las muertes: que detrás de los asesinatos de dos jóvenes agentes y de un sargento de la Policía existe un móvil político.
Cornejo se limitó a decir que «el gobierno nacional tiene información de que se estaría alentando un clima hostil con relación al oficialismo ante la cercanía de las elecciones».
En rigor de verdad, lo anunciado por Cornejo no tiene más detalles, pero sí una advertencia. «El informe de inteligencia dice que tenemos que estar alertas ante cualquier circunstancia», remató el funcionario.
El parte de inteligencia fue recibido por Cornejo y por el vicegobernador mendocino a cargo de la primera magistratura, Juan Carlos Jaliff, quien, en el mismo orden que su compañero de gabinete, anunció que la comunicación «tiene que ver con las extrañas circunstancias que han rodeado» las muertes de los policías de la Bonaerense.
Podría decirse que el informe de inteligencia viene a corroborar lo esgrimido por Néstor Kirchner, cuando dijo que el crimen «no era casualidad» tan cerca de las elecciones nacionales. El mismo sentido al trascendido se lo dio el gobernador bonaerense Felipe Solá el día que se conocieron los hechos.
En coincidencia absoluta, Cobos fue tajante el sábado cuando durante un acto de campaña, y en un aparte con la prensa, sentenció que «lo sucedido en La Plata ha sido un atentado».
Argumento opositor
Cobos conoce bien lo que es sufrir los embates de una Policía que no puede dominar del todo y unos niveles de inseguridad que amenazan las chances electorales de quien aspira a ser su sucesor, el actual intendente de la Ciudad de Mendoza, César Biffi.
Incluso, el problema de la delincuencia constituye uno de los ejes de campaña de los candidatos opositores.
Tampoco es de fiar la relación entre el gobierno provincial y la Policía mendocina, reconocida por su, a veces exagerada, dureza y sus constantes amenazas de rebelión y autoacuartelamiento.
Para colmo de males, el gobierno mendocino recibió hace pocos meses una reprimenda de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que ponga orden en las cárceles federales, donde un grupo de presos presentó un recurso de amparo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las deficientes condiciones de encierro.
La información fue recibida por los funcionarios de Cobos el sábado a primera hora.
La ceremonia por el 197° aniversario de la creación de la Policía de Mendoza que encabezaron Cornejo y Jaliff sirvió para hacerle saber a la cúpula de esa fuerza de seguridad que la prevención sea aumentada.
Esa prevención incluye reforzar los patrullajes, pero aún no implica cortar los francos o refozar determinadas áreas.
No obstante, tal vez ante el temor de que la advertencia de inteligencia se plasmara en la realidad, la campaña de Cobos se blindó de policías.
Durante la inauguración de un parque de más de 50 hectáreas en la capital provincial se podía observar un sensible aumento de la cantidad de efectivos que habitualmente custodian los actos del gobernador.
Incluso, un helicóptero policial sobrevolótodo el tiempo la zona donde se llevaba a cabo el acto público del candidato a vicepresidente del Frente para la Victoria.
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