23 de marzo 2005 - 00:00

Inspecciona el Congreso ahora a espías militares

Eduardo Schiafino
Eduardo Schiafino
El apuro del gobierno nacional para disolver la Policía Aeronáutica y crear su reemplazo, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), encontró un obstáculo legal y administrativo que viene de tiempo atrás y amenaza con retardar el proyecto de ley. La novedad sacudió a los legisladores de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, encargada de supervisar a los servicios castrenses, presidida por el senador (PJ, Tierra del Fuego) Mario Daniele.

No sabían ni existían antecedentes en esa comisión sobre el numeroso personal incorporado bajo el rubro de «agente de inteligencia» (conocidos como PCI, en el argot de los servicios) que, sin embargo, se destinaba a funciones de seguridad en los aeropuertos del país.

Constituyen el grueso de los efectivos de la PAN. Se destinan alrededor de 38 millones de pesos para haberes de ese personal, cuyo número es sensiblemente mayor del que muestra el plantel del servicio de inteligencia de los aviadores militares. El dato (2.144 «PCI» de la Fuerza Aérea, en funciones policiales) movió a los catorce legisladores que desde el año pasado cuentan con un presupuesto privilegiado para sus tareas de supervisión: 3.6 millones de pesos. La semana pasada visitaron el edificio Libertador, sede de la inteligencia del Ejército -los recibió el titular del organismo, general Mauricio Fernández Funes-, seguirán luego del receso de Semana Santa por el organismo de la Armada.

Finalmente será el turno de las oficinas de inteligencia de la Fuerza Aérea. Nadie lo reconocerá, pero es el principal objetivo de la gira de inspección.

• Aclaración

Tocará al flamante J II de la Fuerza Aérea, el comodoro Ricardo García, ex jefe de la sala de situación de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar y recientemente nombrado por el titular del arma, brigadier Eduardo Schiafino, aclarar oficialmente a los legisladores la irregularidad en el nombramiento de la gente de la PAN. El senador Daniele, un fueguino, ex intendente de Ushuaia, ex menemista, llegó a la presidencia de la comisión con el aval de Néstor Kirchner. Y no quiere ser blanco de la ira por no informar a su tiempo de la irregularidad en los nombramientos de los efectivos de la PAN.

En el ámbito de Defensa se sabía que el personal de la PAN era PCI aunque en rigor no cumplía funciones de inteligencia. La incorporación se ha hecho así desde la creación de la PAN. Sueldos más elevados que otros escalafones de la administración pública y con mejores condiciones de jubilación constituían un atractivo para tener candidatos.

La Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia inspeccionó a fin de 2004 los números de Defensa, y no fue advertida del atajo histórico utilizado como modalidad para la incorporación de hombres a la PAN. Claro, no había explotado el escándalo de las valijas voladoras con cocaína.

La comisión parlamentaria
ya aprobó la rendición de cuentas correspondiente al primer semestre del año pasado y la elevó al presidente Néstor Kirchner, sin que aparezca la anomalía mencionada. Ahora tiene en elaboración el informe del segundo semestre que podría incluir un párrafo blanqueando el dato de los numerosos PCI que revistan en la ex PAN y salvarse de la ira del Presidente.

El duhaldista
Oscar Rodríguez, ex segundo de la SIDE, en tiempos de Eduardo Duhalde es el vicepresidente de la comisión y conoce por propia experiencia los temblores que surgen por decisiones erróneas en nombramientos y sueldos de los agentes.

Se habla de una catarata de juicios contra el Estado entablada por esos seudoagentes de inteligencia de la PAN, si el diseño que piensa el interventor Marcelo Saín para la nueva seguridad aeroportuaria modifica el sistema y escalafón original de los efectivos
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