28 de noviembre 2005 - 00:00

Intenta Macri ampliar red en provincias para 2007

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Cómo, cuándo y con quién. Dilema triple para Mauricio Macri, por estos días de paseo por Europa, que cavila sobre modo, tiempos y actores para hacer «rankear» a Compromiso para el Cambio (CPC) como partido nacional sobre el cual cimentar sus cruzadas políticas.

El destino y función que tendrá su socio del PRO, Ricardo López Murphy y, más que nada, una predefinición -al menos íntima- de su horizonte 2007 (la Jefatura de Gobierno o la Presidencia) completan la madeja que, a su regreso, el porteño empezará a desenredar.

Antes de partir a Europa (donde prevé una estadía en Alemania donde recibirá el carnet que reconoce al CPC como miembro observador de la Democracia Cristiana) Macri les dejó a sus estrategas un bosquejo de hoja de ruta como guía de sus movimientos.

• Planes y dudas

A continuación, un glosario acerca de los planes del empresario y sus dudas sobre los meses que vienen:

• Macri asimiló que sin un partido nacional cualquier aventura se empantana. Aún si su destino es suceder a Jorge Telerman o Aníbal Ibarra en la Capital, necesita de un sostén político. Por eso, ordenó comenzar las gestiones para ampliar los límites del CPC preservando el armado de PRO, pero con la consigna de hacer crecer su propio partido. «Debemos multiplicarnos por diez», planteó el empresario como objetivo y desnudó la raíz del problema: cómo crecer, en qué momento y junto a quiénes. Determinó, como primer paso, que un pie central de su expansión debe ser el peronismo, o al menos la rama PJ que disiente con Néstor Kirchner o que no tiene destino posible junto al patagónico.

• Un axioma de la política indica que hay que aprovechar los errores ajenos, y el macrismo se prepara para usufructuar dos maniobras presidenciales: la proclamación del santafesino
Agustín Rossi como jefe del bloque de diputados y la de la cordobesa -de nacimiento pero porteña en los últimos años- Patricia Vaca Narvaja como vice de la Cámara baja. La exaltación de Rossi supone un desprecio de Kirchner por Carlos «Lole» Reutemann y la secretaria de Defensa de la Competencia al menos un toreo a José Manuel de la Sota. Por eso, los macristas imaginan que en el PJ de ambas provincias colectará apoyos para 2007. «Lole, como siempre, no va a hacer nada pero va a mandar a otros a jugar con nosotros» especulan y citan que el ex vice gobernador de Reutemann, Marcelo Muniagurria, está alineado con PRO en la provincia. Esperan otros aportes de ese sector al igual que de sectores del delasotismo que no asimilan el coqueteo de Kirchner con Luis Juez, quien surge como un rival preocupante para ese sector en 2007.

• El caso bonaerense es más claro todavía. Por «vínculos y afinidad ideológica», señalan, dirigentes del PJ duhaldistas terminarán más tarde o más temprano en las filas del macrismo. Como emblema citan dos casos:
Eduardo Camaño y Alfredo Atanasof. Otros, como Osvaldo Mércuri, también aparecen en la grilla del macrismo -un senador que responde al lomense, Eduardo Amalvy, hasta podría armar un bloque PRO en La Plata- que vía Jorge Macri y Eugenio Burzaco trabajará para extender las fronteras del CPC.

• A engordar políticamenteen esas tres provincias -Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires- el empresario se abocará durante los primeros meses de 2006 y del éxito de la cosecha, entre otros factores, definirá a qué aspirará en 2007. Por eso, lo hará con una consigna definida:
Macri no quiere grupos aliados sino sectores que se incorporen a su partido, el CPC. Parece una diferencia sutil, pero no lo es. Supone que el frentista, que seguirá alimentando, le quita solidez al espacio político y por eso sueña con presentar algún día en sociedad Compromiso Peronista, donde dirigentes del PJ de todo el país se encolumnen tras su figura.

• Pero ése será, justamente, un problema a resolver con
López Murphy que como alguna vez dijo que su límite era el neuquino Jorge Sobisch también explicitó que no compartiría techo político con el duhaldismo. Y, quién podría dudarlo, Camaño y Atanasof portar hace años el gen duhaldista. Es, apenas, uno de los intríngulis que Macri debe resolver con López Murphy, a quien valora y pretende mantener como aliado. Plantea, por lo pronto, ofrecerle al economista que asuma como coordinador del PRO y actúe en la formación de equipos técnicos y de nuevas camadas de dirigentes. Está pendiente una larga charla entre ambos, y en diciembre, si el expediente Ibarra lo permite, se encontrarían para entenderse sobre esas cuestiones.

• Volviendo al PJ -una obsesión recurrente- otro asunto a resolver es el almanaque: ¿cuándo concretar, públicamente, lo que en privado se viene tejiendo hace tiempo, incluso desde antes de las elecciones del 23 de octubre? Nada ocurrirá, aseguran cerca de
Macri, antes de que termine el próximo verano. Cualquier movimiento previo a esa fecha sería perjudicial para el empresario porque aparecería como el ambulanciero que recoge a los machucados del peronismo. De todos modos, Macri parece dispuesto a pagar ese costo si con eso logra apuntalar su espacio político puntualmente en un rubro donde muestra debilidad: una estructura para controlar elecciones, algo que podría aportarle el duhaldismo residual.

• También de la estructura del PJ, sobre todo en zonas sensibles del conurbano, podrían surgir algunos candidatos para 2007. De hecho, el macrismo tiene que buscar -entre otras cosas- postulantes para pelear la gobernación de Buenos Aires (también de Córdoba y Santa Fe) en 2007, sobre todo, si el empresario decide -lo anunciaría recién a fin de 2006- si peleará por la presidencia.

• Ese es un factor de disidencia puertas adentro del CPC. Un sector supone que
Macri no podría llegar a jefe de Gobierno porteño, una condena a la que lo sometería el ballottage. Desde esa usina, sugieren que el empresario no podría soportar una segunda derrota en la Capital -la anterior fue en 2003 contra Ibarra- mientras que, en cambio, saldría bien parado, aún perdiendo, si compite por la presidencia. «Si quedamos 10 puntos abajo seguimos siendo el jefe de la oposición», profetizan. Otro grupo, en cambio, insiste con que Macri no debe abandonar la Capital y que, como ocurrió en octubre, se impondrá en 2007 para la jefatura de la Ciudad.

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