Intento transversal para apartarlo a Kirchner del PJ
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El piquetero oficial del gobierno, Luis D’Elía, recorrió ayer en el teatro Bambalinas de la Capital Federal el espinel de los abrazos con los representantes de la transversalidad que se resiste a desaparecer. En la foto, con el "ceteísta" Edgardo De Petris.
Ese abanico kirchnerista ofrecealgunas perlas: por caso, el Partido Comunismo Congreso Extraordinario y el Partido Obrero Posadista que comparten techo con el Encuentro Social y Solidario de Mary Sánchez, Octubres de Gastón Harispe o el Movimiento 26 de julio de Ernesto Jauretche, todas ligas de raíz peronista.
El resto del tumulto todavía no tiene dueño y difícilmente pueda arrimarlo el trío que, semanas atrás, conformaron los diputados Francisco «Barba» Gutiérrez del Polo Social y Miguel Bonasso del PRD, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, de Memoria y Movilización.
• Preocupación
No es un dato casual: ayer, en privado y en público, los kirchneristas reunidos en el Bambalinas se preocupaban por saber cuál será la actitud de otros grupos que, con auxilio oficial, se dedicaron a juntar voluntades para respaldar al Presidente.
En rigor, no todo el kirchnerismo estaba ayer presente. Por eso, dan por hecho que, por caso, la Corriente Peronista Federal (CPF) de José «Pepe» Salvini y Luis Ilarregui no se plegará al festival del 9 porque «jugará por dentro del PJ». Tampoco participan, presumen, los « michelángelos» encabezados por el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel. Sí, en cambio, la Mesa Kirchner Presidente, de Fernando Suárez, peronista del conurbanoligado a Julio De Vido. Allí apuntó otra pregunta de D'Elía: «¿Seremos capaces de dejar de lado las mezquindades, el sectarismo y las pelotudeces que nos separan para armar un frente de todo el kirchnerismo no peronista pensando en las elecciones del año que viene?». De nuevo, al matancero lo atropelló el silencio.
Tampoco Miguel Bonasso, con su panegírico sobre el raid de Hugo Chávez en Venezuela, logró despejar la sospecha de que Kirchner, a la larga, preferirá el calor del peronismo oficial cuando lo que esté en juego sean la colecta de votos y la fiscalización de esos mismos votos, sobre todo, si la candidata es la primera dama, Cristina Fernández.
«Debemos ser la partera para que lo nuevo termine de nacer y lo viejo termine de morir», proclamó el veterano Bonasso revelando un curioso y arltiano criterio de la obstetricia política y buscando la complicidad de Rubén Daza, ex vicegobernador de Jujuy, en duelo permanente con Eduardo Fellner, ahora promotor de la transversalidad en el norte argentino.




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