21 de septiembre 2004 - 00:00

Intento transversal para apartarlo a Kirchner del PJ

El piquetero oficial del gobierno, Luis D’Elía, recorrió ayer en el teatro Bambalinas de la Capital Federal el espinel de los abrazos con los representantes de la transversalidad que se resiste a desaparecer. En la foto, con el ceteísta Edgardo De Petris.
El piquetero oficial del gobierno, Luis D’Elía, recorrió ayer en el teatro Bambalinas de la Capital Federal el espinel de los abrazos con los representantes de la transversalidad que se resiste a desaparecer. En la foto, con el "ceteísta" Edgardo De Petris.
Son maniobras de resucitación, movimientos desesperados con un último respiro para evitar que la transversalidad decante en un recuerdo. Antes de partir a Estados Unidos, Néstor Kirchner, dicen los interesados, volvió a darles oxígeno. Pero aún permanecen en terapia.

Con esa historia clínica, el kirchnerismo no peronista, ese espacio que el gobierno alimentó para incomodar a Eduardo Duhalde y al PJ ortodoxo, volvió ayer, desaliñado y a los tumbos, a trajinar un escenario político con la ilusión de recuperar fervor.

El sobrio teatro Bambalinas, sobre la calle Chacabuco, sirvió como escenario para que 300 delegados de los grupos que veneran al Presidente intenten, como alguna vez lo hicieron en dos shows en Parque Norte -uno en marzo, otro en junio-, mostrarle los dientes al PJ.

Pero ni esa actitud bélica bastó para suprimir la duda sobre el futuro de la transversalidad. Lo explicitó Luis D'Elía, gestor del mitin. «¿Seremos capaces de sacar 50 mil compañeros a la calle para decir 'acá estamos'?», preguntó. El auditorio le devolvió un silencio aceitoso.

Para tener una respuesta, no habrá que esperar mucho: el sábado 9 -eligieron un día del fin de semana para no alterar el tránsito-, los transversales montarán un acto a un costado de la Plaza de Mayo en respaldo al gobierno del patagónico.

Con buen clima, prometen juntar 15 mil asistentes aportados por el núcleo ex piquetero que comparten D'Elía, Emilio Pérsico (MTD Evita), Humberto Tuminni (Patria Libre-Barrios de Pie) y Edgardo De Petris (CTA-Frente Transversal), junto a una colección de más de 50 agrupaciones, integrantes del Frente de Organizaciones Populares (FOP).

Ese abanico kirchnerista ofrecealgunas perlas: por caso, el Partido Comunismo Congreso Extraordinario y el Partido Obrero Posadista que comparten techo con el Encuentro Social y Solidario de
Mary Sánchez, Octubres de Gastón Harispe o el Movimiento 26 de julio de Ernesto Jauretche, todas ligas de raíz peronista.

El resto del tumulto todavía no tiene dueño y difícilmente pueda arrimarlo el trío que, semanas atrás, conformaron los diputados
Francisco «Barba» Gutiérrez del Polo Social y Miguel Bonasso del PRD, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, de Memoria y Movilización.

• Preocupación

No es un dato casual: ayer, en privado y en público, los kirchneristas reunidos en el Bambalinas se preocupaban por saber cuál será la actitud de otros grupos que, con auxilio oficial, se dedicaron a juntar voluntades para respaldar al Presidente.

En rigor, no todo el kirchnerismo estaba ayer presente. Por eso, dan por hecho que, por caso, la Corriente Peronista Federal (CPF) de
José «Pepe» Salvini y Luis Ilarregui no se plegará al festival del 9 porque «jugará por dentro del PJ». Tampoco participan, presumen, los « michelángelos» encabezados por el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel. Sí, en cambio, la Mesa Kirchner Presidente, de Fernando Suárez, peronista del conurbanoligado a Julio De Vido. Allí apuntó otra pregunta de D'Elía: «¿Seremos capaces de dejar de lado las mezquindades, el sectarismo y las pelotudeces que nos separan para armar un frente de todo el kirchnerismo no peronista pensando en las elecciones del año que viene?». De nuevo, al matancero lo atropelló el silencio.

Tampoco
Miguel Bonasso, con su panegírico sobre el raid de Hugo Chávez en Venezuela, logró despejar la sospecha de que Kirchner, a la larga, preferirá el calor del peronismo oficial cuando lo que esté en juego sean la colecta de votos y la fiscalización de esos mismos votos, sobre todo, si la candidata es la primera dama, Cristina Fernández.

«Debemos ser la partera para que lo nuevo termine de nacer y lo viejo termine de morir»,
proclamó el veterano Bonasso revelando un curioso y arltiano criterio de la obstetricia política y buscando la complicidad de Rubén Daza, ex vicegobernador de Jujuy, en duelo permanente con Eduardo Fellner, ahora promotor de la transversalidad en el norte argentino.

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