Los trabajadores del organismo impidieron el despido de profesionales, que luego fueron desplazados de sus tareas.
Los trabajadores del INDEC afiliados a ATE-CTA rebatieron las declaraciones del director técnico del organismo, Noberto Itzcovich, que había asegurado que en el instituto no actúan "patotas" y que en los últimos tres años solo hubo un despido. En diálogo con ámbito.com, el delegado Raúl Llaneza afirmó que las "patotas" siguen activas y denunció que desde la intervención de Guillermo Moreno en el INDEC casi 200 empleados fueron desplazados. "Que lo llame como quieran, que use el eufemismo que le guste. Hay gente que ha sido desplazada y que hemos evitado su despido como los compañeros que están trabajando en Economía", remarcó. A continuación, se reproduce el diálogo con Llaneza.
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Periodista ¿Cómo cayeron las declaraciones del director del INDEC?
Raúl Llaneza: Itzcovich falta a la verdad como le falta (a la verdad con) la intervención a toda la sociedad. En el INDEC hay patotas, que fueron las mismas que entraron en la época del conflicto con el agro a la Plaza de Mayo con Moreno y "Acero" Cali, y es la misma patota que apaleó a la gente que se estaba manifestando frente a la Quinta de Olivos. Son los mismos que nos han roto el local gremial el año pasado y que nos ha apaleado en el hall central del Ministerio de Economía.
P.: ¿Los tienen identificados?
R.L.: No voy a dar nombres, pero nosotros tenemos presentadas distintas causas penales que están en manos de la Justicia. Hay instancias judiciales y será la Justicia la dictaminará la responsabilidad de estas personas.
P.: ¿El ultraje de dos computadoras del sétimo piso del instituto también se vinculó al accionar de estas "patotas"?
R.L.: Exactamente. Esas (computadoras) eran de las oficinas de la Encuesta Permanente de Hogares que se rompieron y estamos esperando que se resuelva, porque también hay una causa abierta.
P.: Itzcovich también dijo que en los últimos tres años hubo un solo despedido...
R.L.: Nosotros pudimos parar a fines de 2007 el despido de 13 compañeros, que se desplazaron al Ministerio de Economía después de celebrar actas con el ministro de ese entonces Miguel Peirano y con Alberto Fernández, que firmaron en representación del Estado, con nosotros y con ATE y la CTA nacional. En este tema también falta a la verdad. Si no hubiésemos parado ese desplazamiento hubieran sido otros despidos. Y para nosotros que los hayan mandado a otro sector es discontinuar el trabajo en el organismo. Que lo llame como quieran, que use el eufemismo que le guste. Hay gente que ha sido desplazada y que hemos evitado su despido como los compañeros que están trabajando en Economía.
P.: ¿Son muchos los empleados desplazados de sus tareas habituales?
R.L.: Hay muchísimos compañeros que hoy no tienen tareas. En los últimos dos o tres años se fueron casi 200 personas profesionales muy precarizados, que a la hora de tener una mejora en su situación contractual, entraron por la venta la gente de la intervención. Entonces, ellos se quedaron con las mejoras contractuales y nuestros compañeros estaban frizados y derivados a otros puestos laborales o trabajos, inclusive dentro de la misma administración pública.
P.: ¿Qué beneficios tienen los trabajadores que entraron con la intervención?
R.L.: Hay un régimen de premios y castigos para aquellos que son obsecuentes. Los que vienen de la mano de la intervención tiene un sueldo adicional mucho mayor que los compañeros. Hay una mejora pero con aquellos que de alguna manera se comprometen o están relacionados con la intervención, la patota y esta política de manipulación.
P.: ¿Cómo sigue su lucha dentro del organismo?
R.L.: En el aspecto judicial, con todas las denuncias, y en la calle (cada vez que se informa el IPC). Hoy hay abierto un frente que es el Congreso, en el cual nosotros participamos no apoyando ningún proyecto de ley en particular, pero si exigiendo cuatros puntos fundamentales: que se vaya la intervención; su patota; que puedan volver los compañeros que fueron desplazados, y que, fundamentalmente, nuestro organismo deje de ser una oficina de prensa del gobierno de turno, éste o el que venga.
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