A pesar de los continuos reproches provenientes de la UCR original, de la Coalición Cívica y de sectores macristas desde que se dio a conocer el tan cuestionado y mediático pacto entre el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna y Néstor Kirchner, las más disparatadas críticas hacia el kirchnerismo provinieron ayer desde las filas trotskistas, comunistas y de activistas de izquierda.
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Entendible por las diferencias políticas existentes entre oficialismo e izquierdismo, aunque insólito al menos desde el punto a través del cual apuntaron al ex presidente.
Llegaron a enmarcar el pacto político en lo que ellos ventilan como «el reciente distanciamiento de Hugo Chávez en Venezuela y el acercamiento diplomático con los EE.UU.».
Rehenes
Es claro que la operación ultramediática que se les dio a las liberaciones de las rehenes de la FARC, el pasado 31 de diciembre, en donde Kirchner y Chávez no pararon de tirarse flores, no demuestra en absoluto distanciamiento alguno entre los dos gobiernos.
Por otro lado, la reunión mantenida la semana pasada entre el embajador del país del Norte, Earl Anthony Wayne, y Cristina de Kirchner no refleja a corto plazo un acercamiento importante, más teniendo en cuenta los pases de factura hechos por funcionarios de ambos países en el caso que investiga la entrada irregular de 800.000 dólares a Ezeiza por Guido Antonini Wilson. Sin embargo, desde el Partido Obrero (PO), el piquetero y ex candidato presidencial Néstor Pitrola aventuró ante este diario que «la reciente reconciliación de la Presidente con el embajador Wayne y el distanciamiento con las políticas de Chávez están en línea con los reclamos de Lavagna».
Para no quedarse atrás, el trotskista Christian Castillo, dirigente principal del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), señaló que el convenio «no extraña mucho, teniendo en cuenta que los dos representan exactamente lo mismo».
Otras sorpresas se dieron cuando los dos coincidieron en que con la suma de Lavagna a la estrategia del «primer caballero», el proceso de derechos humanos comenzado por los Kirchner tendrá mayores obstáculos. Esto -aluden- debido al discurso lavagnista durante la pasada campaña electoral, cuando sostenía que «era necesario no seguir con la postura 'revanchista' de la izquierda».
Características
Rara la crítica, teniendo en cuenta que si hay algo que ha caracterizado al kirchnerismo en estos años de gobierno es confrontar constantemente con militares de antaño y del presente, y hasta ha hecho alarde de casos como el del ex capellán Christian Von Wernich o el del funcionario policial Miguel Etchecolatz.
«Este acuerdo presagia mal para el esclarecimiento y castigo de los crímenes de la dictadura», sostiene el comunicado en donde tanto Pitrola como Jorge Altamira dan a conocer su postura.
En tanto, Castillo advierte que el proceso de derechos humanos empezado por el pasado gobierno «no es más que un mero discurso. Los hechos dicen que ninguno de los dos, siendo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, hizo nada por desclasificar archivos de la SIDE que pudieran llegar a dar pista alguna sobre el paradero de los miles de bebés raptados, por ejemplo».
Por otro lado, uno de los ex candidatos a vicepresidente por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en las elecciones de octubre pasado, Héctor Bidonde, coincide con los conceptos de sus colegas anteriores al decir que «algo de eso hay», cuando se le pregunta sobre si el pacto se enmarca en el distanciamiento respecto de Chávez o no.
De todas maneras, Bidonde profundiza aun más y se arriesga: «La alianza Lavagna-Kirchner no muestra más que la descomposición que vienen sufriendo ya hace mucho tiempo los dos partidos patronales hegemónicos de este país», en clara alusión a la UCR y al PJ.
El martes pasado, Raúl Castells había dicho ante este diario que el PJ «se transformará en lo que era el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México».
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