Sergio Acevedo mudará desde Diputados a la SIDE, siguiendo el itinerario que marcaron sus antecesores en la secretaría de la calle 25 de Mayo, Carlos Soria y Miguel Angel Toma, durante la administración Duhalde.
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Las coincidencias entre el legislador de confianza de Néstor Kirchner y el rionegrino Soria no terminan ahí: además del origen común en la Patagonia, ambos largarán desde el servicio de inteligencia sus respectivas candidaturas a gobernador.
Soria ocupó el sillón del «señor 5» mientras lanzaba su nominación de cara a la interna del PJ. Acevedo no tendrá que pasar por el trámite de elecciones domésticas; con la «bendición» de Kirchner, basta y sobra. Es probable que el juego de las diferencias comience a partir de este punto.
Sería saludable que Acevedo no quiera seguir alimentando la creencia de que se pueden usar fondos reservados de la SIDE para hacer campaña política o usar la chapa para presionar jueces, especialmente, los del fuero clave, el federal. Una sospecha que tiñó gran parte de la gestión de Soria.
Acevedo viene, y no parece casual, de presidir la comisión de juicio político, donde en la actualidad se sustancia un proceso contra el ministro de la Corte Carlos Fayt. En la temporada pasada, el diputado saliente fue el encargado de motorizar la embestida contra los 9 magistrados del máximo tribunal, apenas Eduardo Duhalde les declaró la guerra en febrero de 2002.
Antes del semestre, el mismo gobierno de transición ya estaba ordenando a sus escuderos parlamentarios dar marcha atrás con la carga anti-Corte y apoyando, incluso, a los menemistas, hasta ese momento, únicos defensores de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Antonio Boggiano, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Augusto Belluscio, Fayt, Gustavo Bossert (luego renunciante y reemplazado por Juan Carlos Maqueda) y Enrique Petracchi.
•Sociedad
Acevedo mantuvo la guadaña sobre las cabezas del noneto, en sociedad con Elisa Carrió del ARI, la frepasista Nilda Garré, gran parte de la UCR (que no quería pérdida de imagen y votos por izquierda, a manos del arismo) y, por supuesto, una parcela respetable de diputados peronistas, bautizada «grupo Talcahuano» que, entre otros, integra el vice 2ª de la comisión, el tucumano Ricardo Falú. No logró su objetivo porque los auspiciantes de la decapitación masiva de jueces nunca alcanzaron 2/3 de los sufragios en el recinto para pasar a la etapa de acusación en el Senado.
La alianza doméstica con Garré y el chachismo tuvo su correlato electoral, ya que este sector apoyó la fórmula Kirchner-Scioli mucho antes de la primera vuelta presidencial.
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