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El ingreso del presidente chino al palacio del Congreso será distinto de lo normal. Se hará, como siempre, por la explanada principal, pero Hu pidió un salón especial -se le otorgó el Salón Rosado o Eva Perón-para presentar luego a su gabinete. Solo entrarán allí Daniel Scioli, Eduardo Camaño, los jefes de bloques y la comisión especial de recepción. Una vez terminado ese besamanos, los ministros de Hu serán acompañados a los palcos especiales y recién entonces el Presidente chino hará su entrada en el recinto.
Dentro de los pedidos de la cancillería china se incluyó la ocupación de ese palco. La primera dama, además, pidió ubicarse en el mismo lugar desde donde Eva Perón presenciaba las sesiones de la Cámara de Diputados y los discursos de su marido en la primera y segunda presidencia. Ese palco es el único cerrado y está ubicado directamente frente a la presidencia del cuerpo.
La seguridad de Hu Jintao estará a cargo de la guardia de cadetes de la Policía Federal. Pero para esta ocasión se agregó un toque de color: en la explanada del palacio estará esperando una banda de Gendarmería vestida con uniformes de época para recibir al mandatario chino.
Es obvio que Hu llevará su propia seguridad. Tal como lo hizo Fidel Castro cuando asistióa la asunción de Néstor Kirchner -con un despliegue imponente de agentes cubanos conectados por radio que se ubicaron frente a cada columna de los salones-, la cancillería china acordó el ingreso de un miniejército que hará -según prometieron-algo imposible -sobre todo por los ojos rasgados-: pasar inadvertido.
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