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Si la «capitis diminutio» en la actividad vale para Belluscio, Fayt, Nazareno, Petracchi, Vázquez, López, Boggiano, Moliné O'Connor -se salva Bossert por razones de edad-, también en el Ejecutivo debería aplicarse a ministros y secretarios como Alieto Guadagni. O, en el Parlamento, a una hilera más extensa de legisladores que gozan de ese beneficio, empezando por Raúl Ricardo Alfonsín. Curioso que el jefe radical, también auspiciante del avance jubilatorio contra la Corte, sea una de las víctimas si esa poda se extendiera al Congreso. Pero, por alguna razón natural, todo -lo judicial, ejecutivo y legislativo-seguramente naufragará en los cajones. Informate más
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