El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Más que una humorada fue un truco de la memoria o incluso un mensaje para entendidos. En sus días de gobernador periférico y, más tarde, como candidato de 1,8 por ciento -pre-Duhalde -, Néstor Kirchner operaba desde un bar, luego quebrado, de la calle Paraná casi Juncal.
Se llamaba «Opera prima» y era -¿antojos del azar?- un café librería. Todas las mañanas, cuando paraba en Capital y buscaba escuderos para su fantasía presidencial que planeaba para 2007, Kirchner lo usaba como búnker en el que, a veces, aparecía también su esposa.
La referencia a ir a un café literario asomó como una respuesta, ocurrente, al interrogante que el lunes Joaquín Morales Solá le hizo a la primera dama: «¿Donde va a poner a Néstor Kirchner?», la tanteó el periodista. Ayer, el Presidente le respondió: «Me iré a un café literario».
Puede que detrás de esa frase, que despertó carcajadas entre los felices festejantes que ayer inundaron el Salón Sur, se esconda todo un anuncio: como en sus tiempos de «tropa», Kirchner se dedicará a la operación a veces fina, muchas veces brutal, casi siempre reservada.
Claro que el cambio fue brusco. Ya no es el casi anónimo de entonces ni el gobernador de una provincia menor. Además de ex presidente, será el esposo de la presidenta y, posiblemente, a mediados del año próximo sume otra medalla: la de jefe del PJ nacional.
Ayer, en la Casa Rosada, anticipaban que en marzo, tras los respiros del verano, Kirchner pondrá en marcha el proceso de normalización del peronismo intervenido, posiblemente previa solicitud a la jueza María Romilda Servini de Cubría de realizar una reafiliación.
Kirchner no se muestra del todo conforme con abrir los padrones, pero los promotores de normalizar el partido insisten con que ése es un paso necesario.
No es un detalle menor: la última interna del PJ, a nivel nacional, fue la presidencial del 88 entre Carlos Menem y Antonio Cafiero. A pesar de que desde entonces hubo infinidad de depuraciones, los padrones peronistas son una jungla impenetrable e indescifrable.
Volver
Una vez que pase el verano, que Cristina de Kirchner -ya asumida -hable ante el Congreso y se reconfigure el gabinete nacional cristinista, Kirchner se enfocará en el reordenamiento del PJ. En marzo, dicen los que hablan del tema con él, ese plan comenzará a caminar.
La intención es, en principio, convocar a una elección interna nacional para elegir autoridades en las que, naturalmente, Kirchner se postulará para la jefatura partidaria. Es decir: no es el plan A la convocatoria a un congreso para elegir a autoridades por aclamación.
-¿Pero llamarán a una interna? -se le preguntó ayer a uno de los operadores K para la reorganización partidaria.
-Tenemos que permitir que otros dirigentes, si están interesados, participen.
En teoría, según las demandas de los últimos meses, tanto los Rodríguez Saá --postulando a Adolfo-como Carlos Menem y otros sectores del PJ disidente estarían pidiendo pista para competir.
Derrotados, por ahora, no tienen ánimo para entrar en ese debate.
Promesa
Tampoco, en otras canteras, parece tan urgente la preocupación de Kirchner. A pesar de que la semana pasada, durante un acto en Ituzaingó, prometió trabajar para «reorganizarel PJ», algunos vocerosdel gobierno aseguran que el patagónico «no tiene ningún apuro».
Un funcionario que, entre otros muchos asuntos, habla de diseño político con el Presidente, puso en duda que esté definido que Kirchner vaya a ser en persona el que presida el partido. «Ese es un debate que se va a dar antes de fin de año», anticipa con algo de misterio.
La especulación de que Kirchner no puede ser garante de la concertación plural si, en paralelo, es jefe del PJ, encuentra como respuesta que, desde el 10 de diciembre, con Cristina de Kirchner como presidente y Julio Cobos como vice, serán ellos el nexo formal de esa mixtura.
Dejá tu comentario