Juez Moro a empresarios: "Para que no haya corrupción no deberían pagar coimas"

Política

El juez brasileño que destapó el "Lava Jato", Sergio Moro, continuó este martes con su raid por los auditorios porteños, con el objetivo de dar holgado testimonio sobre cómo logró encarcelar a una veintena de funcionarios y empresarios involucrados en el mayor escándalo de corrupción de Brasil.

Invitado por el Gobierno nacional y el Colegio Público de Abogados de la CABA a disertar en la Universidad Católica Argentina (UCA) , el magistrado dio detalles de la frondosa investigación judicial por la que fue nombrado "Personalidad del año 2014" del periódico O'Globo y uno de los 50 más influyentes de la revista Fortune en 2016. Moro es el hombre que puso contra las cuerdas al gobierno de Dilma Rousseff, forzó la renuncia e intervención de la cúpula de Petrobras, una de las 500 empresas más grandes del mundo, y ahora va por más.

Desde el atril se mostró como un veterano catedrático, a pesar de los 44 años que ostenta. A los 26 ya era juez federal. Una celosa custodia de media docena de agentes intercomunicados y otra media de colaboradores cercanos lo rodearon todo el tiempo mientras duró su corta estadía en el salón San Agustín, del subsuelo de la UCA. En Brasil muchos temen por su vida. Los motivos sobran. La "Operación Autolavado" incluyó 574 pedidos de captura, 152 órdenes de detención, 100 pedidos de cooperación internacional, 49 acuerdos de colaboración premiada, 5 acuerdos de indulgencia, 16 empresas involucradas, 179 acusados de pagar o cobrar sobornos y más de 10.000 millones de reales "turbios" dando vueltas.

"Hay un caso que está en marcha. No podemos afirmar que hayamos llegado al final, pero hasta este momento hay algunos buenos resultados. Se siguió el debido proceso y se comprobó que tenemos cerca de 28 procesos con sentencia firme en acciones importantes por corrupción y por lavado de dinero", enumeró tras repasar el comienzo del trámite judicial.

La moderadora del encuentro fue la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quien no escondió su admiración por el invitado y se deshizo en elogios al presentarlo. "Ya tenemos un Messi y un Papa argentino, que bien nos vendría un juez Moro argentino. Usted representa lo que muchos queremos para la Argentina". También estuvieron el anfitrión Daniel Herrera, decano de la Facultad de Derecho de la UCA, y el ministro de Justicia y DDHH, Germán Garavano, entre otros autoridades académicas y funcionarios.

En su exposición de casi una hora 40 minutos, Moro destacó las tres herramientas legales utilizadas para condenar a los culpables: el intercambio de información financiera a nivel internacional, el corrupto arrepentido y la prisión preventiva.

"Estos delitos son delitos practicados en forma secreta, difícilmente se practiquen a la luz del día, difícilmente los métodos clásicos de investigación sean aptos para revelarlos, y así surge la necesidad de recurrir a métodos modernos de investigación entre ellos, al rastreo financiero. Hubo una amplia investigación financiera con relación a la actividad de estas personas, que incluyó la obtención de documentos bancarios en plazas financieras internacionales, lo que se hizo a través dela cooperación jurídica internacional", señaló.

"Parte del corpus probatorio -explicó- está formado por información que llegó de otros países y que revelaba por ejemplo, cuentas secretas que se mantenían tanto por parte de los corruptores, como los corrompidos, y esto hizo posible identificar el flujo del pago de la coima".

Si Alonso admira a Moro, Moro admira Di Pietro. El exfiscal italiano fue el protagonista de la causa Mani Pulite (Manos Limpias) que sacudió la política itálica en los noventas con el destape de una vasta trama de corrupción, extorsión y financiación ilegal de los partidos políticos, que se inició con la detención de un dirigente menor del Partido Socialista, Mario Chiesa, y concluyó con la extinción de ese partido y la poderosa Democracia Cristiana. De los consejos de Di Pietro se sirvió Moro en varias oportunidades durante la pesquisa y del europeo repitió un legado en Puerto Madero: "La corrupción involucra a quien paga y a quien recibe". Por eso, el brasileño apeló a las confesiones de los corruptos, conocidas judicialmente como la delación premiada. "Usar a un delincuente como testigo contra sus pares", definió.

"Para este tipo de criminalidad desarrollada en forma confidencial y secreta es difícil tener testigos, es diferente de investigar un robo de un auto, donde tenemos un primer testigo, que es la víctima, y luego se pueden tener testigos del hecho. Frente esta criminalidad, desarrollada en las sombras, las únicas personas que eventualmente pueden servir como testigos son los propios delincuentes", remarcó el juez de Curitiba, la ciudad que operó como cuartel general de donde partieron las órdenes de allanamientos y detenciones hacia el resto de Brasil.

Si bien Moro consideró que la delación premiada es muy poco utilizada en América latina en los casos de corrupción, reconoció es una "antigua técnica" de investigación que tiene su costo. "Es evidente que estos criminales, que resuelven revelar sus delitos y los de los otros, normalmente no actúan por arrepentimiento, sino que lo hacen buscando algún tipo de beneficio legal, y se torna necesario ofrecerles y concederles esos beneficios legales. Eso tiene un precio, es cierto, porque un delincuente confeso, y a veces responsable de crímenes muy graves recibe una condena que no es proporcional a su responsabilidad. Pero desde el punto de vista de la eficacia del proceso penal si ese delincuente colaborando nos ofrece pruebas relevantes sobre la actividad delictiva de otros esto termina siendo una compensación".

El deducido es simple y así lo resumió el magistrado: "Normalmente se hace una acuerdo con un delincuente de menor jerarquía para llegar a otro de mayor, para poder llegar por efecto dominó a otros delincuentes". El precio que se debe pagar es alto. Pero según Moro en algún momento se diluye. "Sería injusto lograr buenos procesos criminales involucrados a delitos de corrupción solo contra las personas que se encuentra en la base de la pirámide, sin jamás llegar a los grandes jefes".

"Cuando se tiene, sin embargo, la colaboración de un delincuente qué sabe decir cómo se hizo el pago y esa afirmación nos lleva a la identificación de la prueba específica de que ese individuo recibió dinero y se tiene una prueba de corroboración muy fuerte sobre un delito de corrupción, lo que facilita la necesidad de seguir investigando", complementó.

En el Lava Jato indicó que también fue importante la utilización de la prisión preventiva, pre-trial detention, práctica amplificada en los Estados Unidos. " La legislación brasileña, similar a la de varios países del mundo, permite en casos excepcionales dictar una prisión preventiva antes del juicio, pero se exige que haya una buena prueba. Diría que debe ser excelente la prueba respecto de la responsabilidad del individuo, y debe haber algo de urgencia. Normalmente hay riesgo de fuga o un riego de eventual disipación del producto del delito", enfatizó.

Pero no todo es color de rosas en la vida del joven Moro. El Lava Jato, cree, es la piedra fundacional de un engorroso proceso de extinción de la corrupción enquistada, que traerá riqueza y bondad económica a su país. "Los hechos revelados son motivo de cierta vergüenza en Brasil, pero no es el mensaje que quiero trasmitir. Este caso debe ser encarado por este aspecto positivo: estos hechos salen a la superficie, reciben un tratamiento institucional adecuado, porque Brasil está dando pasos serios e importantes para enfrentar la corrupción sistémica, que afecta la productividad de nuestra economía, generado costos adicionales en economías que ya tiene dificultades, pero no solo por el costo de las coimas sino por decisiones equivocadas, ahuyentando inversores".

Para Moro, el "enfrentamiento de la corrupción sistémica sinceramente va a traer ganancias a la economía brasileña y logros significativos a la calidad de la democracia". Por este motivo, corrigió lo de la vergüenza. "Si bien es un trabajo que no está terminado, creo como juez que los brasileños tienen motivos para sentir orgullo, porque este no es un triunfo personal de un agente público, sino de varias instituciones involucradas en este proceso: el Ministerio Público fiscal, la policía, todas las instancias del Poder Judicial brasileño y de la población, que en los últimos años salió por millones a las calles, con sus banderas, y entre esas banderas había protestas contra la corrupción y apoyo a las investigaciones".

Antes de dar paso a las nueve preguntas previamente seleccionadas por el equipo de la OA, el juez exhortó a todas las naciones a seguir un camino de justicia similar al suyo. "Ningún país debe sentir vergüenza por la aplicación de la ley para enfrentar con seriedad estos esquemas de corrupción sistémica, eso sin dudas nos va a traer ventajas en el futuro", expresó con ilusión renovada.

Aquí, se transcriben las respuestas de las tres dudas más destacadas de la audiencia, y que Alonso filtró cuidadosamente para no hacer sonrojar al convidado.

Pregunta: ¿Qué deben hacer los Gobiernos y las empresas para evitar la corrupción?

Sergio Moro: Desde el Estado el poder legislativo puede aprobar leyes que aumenten la eficiencia de la Justicia, que también reduzcan oportunidades de incentivo a la corrupción. Y desde el sector privado pueden hacer su parte: no pagar valores por corrupción, no pagar coimas, eso haría una gran diferencia.

Pregunta: ¿Cómo se debe enfrentar las presiones?

S.M.:
Lo que le da seguridad al juez es que tiene que actuar correctamente, no equivocarse, aunque en realidad, los jueces se equivocan como cualquier otra persona. Pero el juez debe actuar con la premisa de hacer lo que corresponde porque responde a un sistema que está sujeto a revisión, justamente para identificar esos errores, incluso de quien da el último parecer, que también se puede equivocar. Lo que le da tranquilidad al juez es que siempre debe actuar correctamente y eso significa que debe juzgar con la ley y las pruebas suministradas a diferencia de otras cuestiones pertinentes.

Se criticó muchas veces que hay cierto juego político partidario en estos procesos, pero fueron casos juzgados basados en pruebas contundentes. En el caso de los agentes públicos condenados tenemos a agentes de todos los partidos condenados, no solamente de uno u otro.


Pregunta: ¿Cómo evalúa la lucha contra la corrupción en la Argentina?

S.M.: Es muy difícil evaluar porque no conozco muchos casos, los escucho o leo en los diarios. Me llamó mucho la atención un caso reciente, que incluso es gracioso, es el del individuo que tiraba dinero al convento. En la Argentina se hablaba de colaboración o delación premiada y se decía: que los crímenes no se perpetran ni siquiera en los conventos y ahora no podemos llamar ni a los ángeles ni a las monjas a declaración. Ese caso me frustró. No conozco profundamente la corrupción en la Argentina y las respuestas institucionales de los tribunales de Justicia, entonces no corresponde que haga ningún tipo de afirmación.

Lo que sí puedo afirmar de manera general es que aunque Lava jato sea motivos de orgullo institucional para la justicia brasileña, las demás las instituciones y la población, es muy temprano para afirmar que en Brasil estamos saliendo de una impunidad a un régimen de responsabilidad. Tenemos que analizar estos hechos más despacio y con más tiempo. Y diría que en Brasil, América latina y el resto de la región, hay mucho para mantener el fortalecimiento de las instituciones para enfrentar este tipo de delito. La Argentina no es una excepción.


Algunas de las preguntas que quedaron afuera del breve cuestionario remiten al escándalo por las supuestas coimas de Odebrecht en la Argentina y el rol de las offshore en el lavado dinero. Moro sólo se negó a responder qué sintió al investigar a un presidente en ejercicio o expresidente por delitos de corrupción. Muchos de los presentes sospecharon que no hizo falta.

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