Vacunagate: estrategia judicial nula

Política

Si Rodríguez Larreta pudo haber cometido delito al asignar partidas de la vacuna a sanatorios privados contrariando disposiciones y prioridades emanadas del Ministerio de Salud, es factible (con la misma lógica) que delitos penales similares pudieran haber sido cometidos por funcionarios de Salud que, fuera de las previsiones de esa cartera, vacunaron a una serie de personalidades, en apariencia, sin justificación.

El oficialismo debe ponerse de acuerdo para afrontar el Vacunagate y su estrategia judicial. Si Rodríguez Larreta pudo haber cometido delito al asignar partidas de la vacuna a sanatorios privados contrariando disposiciones y prioridades emanadas del Ministerio de Salud, es factible (con la misma lógica) que delitos penales similares pudieran haber sido cometidos por funcionarios de Salud que, fuera de las previsiones de esa cartera, vacunaron a una serie de personalidades, en apariencia, sin justificación. “Les pido a los fiscales y a los jueces que terminen con la payasada”, sostuvo el Presidente sobre la ausencia de tipificación para adelantarse en una fila. “No existe ese delito y no se puede construir”, vaticinó. La realidad podría discrepar. Y es lo que más le conviene al Gobierno para salir del pantano a nivel político: cauterizar la herida que provocó el affaire en su propio electorado, inclusive. Y recuperar la confianza en el objetivo primordial que es la campaña de vacunación masiva en la Argentina.

El pronóstico de ausencia de vicisitudes judiciales ha sido -con perspectiva histórica- una experiencia de sinsabores para el kirchnerismo. Más en una etapa tan incipiente de la investigación que tuvo variopintas calificaciones provisorias, pero que deberán ser confirmados o descartadas conforme se recolecte prueba. En lenguaje llano: si las vacunas son homologadas a “caudales públicos” y si su aplicación fue diferente para la que estaban destinadas (prioridades); si un servidor público hubiese abusado de su poder para beneficio de un tercero (el vacunado irregularmente); o si hubo “peculado de servicios”. Mientras el Presidente hablaba, el director del Posadas declaraba en la causa que fueron llamados especialmente para realizar esas vacunaciones en la antesala del despacho ministerial.

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