10 de mayo 2002 - 00:00

Justifican duhaldistas reforma para que su jefe conserve poder

El gobierno enmascaró la reiteración de convocar a un plebiscito para la reforma política, con el argumento de que Eduardo Duhalde «no tiene vocación política» para 2003. También se admitió ayer que, aunque no se ha analizado en el seno del gabinete, la reforma política será recién encarada después de ese plebiscito nonato donde la sociedad opine sobre el tipo de representación que quiere. Una alternativa que volvió a mencionar Duhalde a la dirigencia justicialista bonaerense el miércoles en San Vicente. A la que agregó su propia opinión, en el sentido de que se debería ir hacia un sistema semiparlamentario de gobierno. Una vieja aspiración de Raúl Alfonsín, reflotada en su momento por Duhalde, ya que, apoyados en los aparatos políticos de la provincia de Buenos Aires, ambos sueñan con perpetuarse en el poder como primeros ministros con respaldo legislativo. De hecho, esa alianza bonaerense ya funcionó para designar a Duhalde en la primera magistratura a principios de este año.

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Duhalde fue designado al frente del Ejecutivo el 1 de enero pasado por la Asamblea Legislativa para completar el mandato que dejó inconcluso Fernando de la Rúa, quien el 20 de diciembre de 2001 renunció a la Presidencia en medio de un estallido social. Ahora, en su rol de traductor del pensamiento de Duhalde, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó que el Presidente propone una reforma constitucional porque «no tiene vocación política para la próxima elección y puede tomar decisiones que otros, que pretenden tener el favor político al momento de los comicios, no se animarían a tomar».

El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, consideró ayer, aludiendo a la reforma política, que «el régimen presidencialista no fue exitoso en las últimas décadas». En sintonía con Duhalde, añadió que «hay que pensar que puede cambiarse y que, más tarde o más temprano, hay que hacerla a fondo, al igual que la del Estado y la judicial».

Esta alternativa, cara a la pretensión del Presidente para retener el poder en la función o influir decisivamente en ella, también fue admitida ayer por Fernández. Este funcionario, a la vez que confirmó que Duhalde transmitió la inquietud a la dirigencia del PJ bonaerense, señaló que se estudia someter a un plebiscito la realización de una reforma de la Constitución para renovar todos los cargos electivos.

El cambio del sistema de gobierno presidencialista que rige por uno parlamentario o semiparlamentario que contempla la creación de la figura del primer ministro forma parte de la propuesta de Duhalde. Fernández precisó que apunta a «una reforma de la Constitución que permita renovar todos los cargos e, inclusive, no descarta la posibilidad de poner a la Justicia en comisión» para designar nuevos jueces.

Dijo que Duhalde pretende consultar a la población si se debe continuar con un sistema presidencialista o si prefiere pasar a uno «parlamentario que permita discutir un nuevo gobierno». La Constitución argentina fue reformada por última vez en 1994, cuando se creó la figura del jefe de Gabinete para coordinar la tarea de todos los ministros, a la vez que acortó el mandato presidencial a 4 años con posibilidad de reelección. Esto fue posible a partir del pacto de Olivos, firmado por Carlos Menem y Alfonsín.

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