12 de julio 2005 - 00:00

Kirchner contra PJ: quieren seguir con "vieja Argentina"

Aníbal Fernández, Cristina Kirchner, Chiche Duhalde y Jorge Sarghini
Aníbal Fernández, Cristina Kirchner, Chiche Duhalde y Jorge Sarghini
Néstor Kirchner se zambulló ayer en la pulseada bonaerense para criticar, sin nombres propios, al duhaldismo a quien acusó de poner «trabas cotidianas» porque «quieren seguir viviendo en la vieja Argentina» en lo que se interpretó como una referencia directa al PJ de Buenos Aires.

Sin embargo, les costará a los peronistas empardar la comparación con «El Padrino» que Cristina Fernández derramó sobre Eduardo Duhalde. Pero más le costará al duhaldismo morderse la lengua para no responder los toreos que ayer, una vez más, agitó el gobierno vía Kirchner y sus voceros.

Con la primera dama en silencio y a punto de viajar a EE.UU. fueron sus segundos los encargados de martillar las municiones. Enfrente, en tanto, Chiche Duhalde dibujó en el aire una frontera gaseosa sobre qué es lo que está dispuesta a soportar sin contraatacar.

La campaña comienza a mostrar sus matices: el gobierno continúa -ayer lo hicieron Aníbal Fernández y Carlos Kunkel- con sus embestidas mientras el duhaldismo, en muchos casos a desgano, se limita a esquivar las críticas pero sin emprender una contraofensiva.

• Acusación

Un ejemplo cabal fue el de Chiche Duhalde. «No estoy dispuesta a dejarme atropellar ni agraviar», dijo ayer como si la colección de sablazos que el jueves pasado, desde La Plata, la primera dama asestó sobre la espalda de su esposo no signifiquen eso.

Un ayudamemoria para recordar lo difícil de olvidar: Cristina vinculó al ex presidente con el crimen de los piqueteros en Avelleneda, lo acusó de mentir cuando dijo que dejaba la política y no lo hizo y, para coronar la parrafada, lo comparó con un capo mafia.

Así y todo, los voceros del duhaldismo, ayer hicieron malabares para no apartarse de su estrategia. El más cauto fue
Jorge Sarghini, ex presidente del Banco Provincia. «No vamos a responder los agravios», aseguró Sarghini cuandolo consultaron por radio. A ese colectivo se subió también Jorge Villaverde -número uno de la lista de diputados nacionales- al asegurar que el duhaldismo seguirá acompañando las iniciativas del gobierno. «El presidente Kirchner no tendrá inconvenientes con el peronismo de Buenos Aires», dijo.

• Elogio

La referencia más espinosa de Chiche fue la defensa, demasiado sui géneris, del ex presidente. «Si se preocupan (al criticarlo) por él es porque todavía es muy importante para el país», dijo la bonaerense para elogiar a su castigado esposo.

Al margen, deslizó un planteo más amplio, sin apuntar directamente a los movimientos de la Casa Rosada pero que, algunos, leyeron como una advertencia.
«Si los partidos -dijo- se atomizan y se convierten en pequeñas expresiones, la democracia misma corre peligro».

Ni Mabel Müller, que acostumbra largar sus comentarios sin filtrarlo por el antivirus, se extralimitó. La senadora, que ahora busca una banca en Diputados, enfocó su crítica a que el kirchnerismo, con su Frente para la Victoria, es «otro partido. El peronismo somos nosotros».

La decisión de no responder los cuestionamientos es, como relató ayer este diario, la táctica que fijó Duhalde luego de testear que la interna peronista, con sus idas y vueltas, genera saturación en la calle e impactó, negativamente, en el nivel de adhesión de duhaldistas y kirchneristas.

De esa merma en la imagen pública no está exento, según los números que manejan en el búnker de Duhalde,
Néstor Kirchner. Además, con distinto grado, afecta a Duhalde, Chiche y a la primera dama Cristina Fernández.

Sin embargo, en la Casa Rosada hacen otra lectura y, desde ahí, reforzaron los cuestionamientos de alto impacto contra los candidatos de Duhalde. El blanco móvil fue Chiche: Aníbal Fernández la trató de «caprichosa» mientras Carlos Kunkel la acusó de «absurda».

«El capricho de la señora de Duhalde de ser candidata nos llevó a esto.Yo hablo con compañeros de las otras listas y sé lo que piensan. Ninguno está desesperado por la candidatura de Chiche. Pero hay lealtades a Duhalde y eso hace que se lo siga respetando a él»,
dijo Fernández, ex leal a Duhalde.

«El peronismo no es Chiche, ni Duhalde; el peronismo es de los peronistas»,
recitó.

Además, quizá tocado por su pertenencia pasada, el ministro aseguró no sentirse «mafioso» en respuesta a su coterráneo
Eduardo Camaño que pidió la renuncia de los funcionarios que llegaron de la mano de Duhalde a quienes, retomando el libreto cristinista, consideró «socios» de la mafia.

A su turno, Kunkel consideró que la decisión de Duhalde de presentar boletas propias del PJ puede
«afectar la gobernabilidad» y tildó de «absurda» la imputación de Chiche diciendo que el Presidente le quiso prohibir que compita por la banca de senador.


Dejá tu comentario

Te puede interesar