Néstor Kirchner encabezó un acto a las puertas de la ESMA para formalizar un desalojo de militares. Se hará allí un museo que, según el acuerdo firmado con Aníbal Ibarra, no ocupará la totalidad del predio. Hubo incidentes al invadir los manifestantes un sector de las instalaciones. Comenzó como un paseo pacífico que se fue agravando con conatos de saqueo y desmanes. Cuando habló Kirchner en la ESMA, debió tolerar silbidos hacia Ibarra y hacia su esposa, momentos de intolerancia que fueron creciendo a lo largo del día. El Presidente ahondó su puja con el peronismo al tolerar desde la tribuna críticas a Cafiero y Ruckauf como firmantes de orden de aniquilación de la subversión en 1975. También cargó en el discurso contra los gobernadores PJ que se indignaron con razón al ser vetados por Hebe de Bonafini, lo que hace peligrar la paz partidaria que deberá consagrar el congreso de mañana. También indignó a radicales e independientes cuando pidió «perdón de Estado» por «haber callado durante 20 años» las «atrocidades» del Proceso, como si no hubiera existido el juicio a las juntas en momentos en que los militares tenían más poder que ahora. El Presidente alimentó más la crisis con militares con el retiro de tres altos oficiales del Ejército. Uno de ellos es el general Cabrera, jefe del espionaje militar. Fue antes de descolgar cuadros de Videla y de Bignone del Colegio Militar. Forzó en ese gesto al jefe del Ejército a subirse a un banquillo y bajar él, un teniente general, los cuadros como si fuera un ordenanza.
Dos imágenes ayer: el general Bendini descolgando el cuadro de Videla en el Colegio Militar y manifestantes caminando por los jardines de la ESMA.
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Desde el escenario, montado sobre avenida Comodoro Rivadavia, se venía una lengua de gente que se extendía hasta Del Libertador, con ramificaciones dentro de la ESMA, desde donde, separados por rejas, otros seguían el acto de anuncio de creación del Museo de la Memoria, a 28 años del golpe de 1976.
Antes, con el rostro brilloso por el sudor y el llanto, Kirchner escuchó a
El acto coronó la agenda que programó el gobierno para recordar el golpe de 1976: arrancó temprano en el Colegio Militar (ver aparte), siguió en la ESMA con la firma del convenio que devuelve el predio al Gobierno porteño y cerró con un recital, de
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