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16 de enero 2004 - 00:00

Kirchner enfrente de conceptos de Lavagna

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Este párrafo fue escrito por Roberto Lavagna y publicado por el diario «La Nación» el pasado 7 de enero. Es un pasaje de una de las muchas notas que dedica el ministro de Economía a explicar por qué recién ahora se están dando pasos, para muchos muy lentos, dirigidos a negociar la deuda con los acreedores privados.

Por lo visto, Néstor Kirchner no leyó a su ministro. O, si lo hizo, no quedó convencido con sus razonamientos. La prueba está en que el Presidente, en sus declaraciones del miércoles por la noche por TN, dijo exactamente lo contrario. Según Kirchner, «si esta deuda se hubiera negociado en la crisis máxima, cuando decían que la Argentina se disolvía, hubieran arreglado con una quita de 90%, ¿o no? Bueno, ésa es otra historia, si se hubiera arreglado por ahí en 2002 es otra historia, pero yo no estaba en ese momento».



Aparte de este reproche, histórico, aparece su disenso con Lavagna. Un entredicho más importante si se da por cierta la interpretación de que el principal lector que supuso el ministro cuando escribió el artículo fue el propio presidente. La contradicción entre los dos demuestra lo que muchos observadores de la vida de la Casa Rosada afirman: que Kirchner tiene una postura propia respecto de la negociación de la deuda que no es la de Lavagna. Esa interpretación está alimentada en diálogos con otros economistas, que frecuentan al Presidente de la mano de Alberto Fernández. ¿Hay tambiénhombres del gobierno que alimentan esa imagen? ¿Qué versión del mundo externo traslada al centro del poder Rafael Bielsa cuando informa sobre sus conversaciones con interlocutores de los países centrales? Hay, además, un detalle que no les debería pasar inadvertido a quienes examinan de cerca la política oficial respecto de la deuda pública: el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, guardó un silencio religioso respecto del tema en sus escasas apariciones públicas, sea en el país o en el exterior. Pero la única vez que se pronunció, casi distraídamente, dijo lo mismo que se le escuchó al Presidente el miércoles por la noche.

La pregunta acerca de la convergencia o desacuerdo entre Kirchner y Lavagna en relación con la estrategia frente a los acreedores tiene más vigencia que nunca. El Presidente jura sobre la biblia de 75% de quita y aclara, por las dudas, que se refiere al valor nominal. Pero quienes lo rodearon en su viaje a Monterrey, sobre todo, las personas de su círculo áulico, advierten que esos tres días pueden haber conmovido su imagen de la cuestión, principalmente porque fue la primera oportunidad en que el tema del default ocupó el centro de todas las conversaciones. Finalmente, queda un interrogante más: ¿expresa la posición de Kirchner y Lavagna lo que sostienen los técnicos que se encargan de las negociaciones con los tenedores de bonos? Es cada vez más visible para quienes los frecuentan que Guillermo Nielsen y Sebastián Paglia, de la Secretaría de Finanzas, están cada vez menos atados a los rígidos planteos que el gobierno difunde por los medios. Acaso no lo hayan percibido sus jefes: Nielsen y Paglia estuvieron de vacaciones, al mismo tiempo, uno en Disneyworld y el otro en Pinamar. Para ellos, por lo visto, la discusión no atraviesa un tiempo crucial, aunque el Presidente debiera enfrentar el examen internacional de Monterrey.

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