«Kirchner usa a la Casa de Gobierno como escenario de su penosa actuación y al Salón Blanco en la escenografía del peor de los talk shows.» La frase, salida de Roberto Iglesias, presidente del Comité Nacional del radicalismo, es sólo una muestra de los cruces que amenizaron ayer la relación entre Néstor Kirchner y la UCR, después que el Presidente eligiera a ese partido como blanco de sus críticas en un acto en la Casa de Gobierno. De ese trajín, ni Raúl Alfonsín quedó ayer afuera, a pesar de que el ex presidente no haya tenido en los últimos tiempos críticas demasiado fuertes al gobierno, salvo por haberlo considerado «populista», lo que al parecer desencadenó ayer la ira presidencial.
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Sin mencionar nombres, Kirchner comenzó la mañana atacando al radicalismo, mientras anunciaba un plan de obras que, según explicó el Presidente, debieron haberse construido antes: «Es la casualidad de la vida, y los mismos que no las hicieron, que fundieron y quebraron el país, que lo llevaron a situaciones inestables, que fueron incapaces de terminar sus mandatos, son los mismos que hoy hablan de la república, de la democracia, de tantas cosas con tanta liviandad que es muy importante que los argentinos tengan memoria, los que están acá y los que están mirando por televisión», arrancó.
Siguió Kirchner haciendo un repaso de su visión de la vieja política y el fracaso de las políticas de los noventa para finalmente llegar al día en que Fernando de la Rúa dejó la Presidencia: «Hasta hoy habla el que se fue rápido de acá en helicóptero, tan rápido que no se pudo usar más la pista de arriba, y otros que se fueron antes que también hablan y creen que los argentinos no tienen memoria».
La respuesta del radicalismo comenzó con el propio Alfonsín, al que Kirchner increíblemente había incluido en su crítica cuando uno de los problemas que tiene el ex presidente dentro de su partido es precisamente el mostrarse demasiado benévolo con el actual gobierno: «No se trata de ser un aliado o un opositor sistemático. Se trata simplemente de ser un opositor racional, sabiendo que hay cosas muy malas que hay que combatir porque hay baja calidad institucional y también hay cosas buenas que hay que aplaudir. La República está lesionada porque la división de poderes está lesionada», advirtió.
Problemas internos
Pero el cruce más duro llegó con las declaraciones de Roberto Iglesias. El actual presidente de la UCR tiene un conflicto con el actual gobierno que dirime en la propia interna partidaria. Es la cabeza de la oposición radical en contra de los gobernadores e intendentes del partido que juegan económica y políticamente con el kirchnerismo. Iglesias sufre por estos días, además, la puja interna por el pedido que él mismo realizó a la Convención Nacional para que se expulse del partido a los cinco diputados que votaron junto al gobierno en la reforma al Consejo de la Magistratura, mientras que otros dirigentes quieren frenar ese proceso.
Por eso el nivel de la respuesta de Iglesias a Kirchner: «No llama la atención las últimas críticas del presidente de la Nación, forman parte de su impresentable modo de confrontar contra todo y todos, en una inexistente lucha contra nadie». «Hoy le tocó a la UCR», dijo Iglesias y agregó: «Como antes les tocó a la Iglesia, a Diputados y dirigentes de la oposición, Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Shell, Suez, embajadores, Fondo Monetario Internacional, Duhalde, Menem, Lavagna, Acevedo, obispos, piqueteros, al gobierno italiano, Finlandia, a los supermercadistas, a los dirigentes de Racing, al sector ganadero, a la Sociedad Iberoamericana de Prensa, a periodistas, diarios, carniceros, etcétera, etcétera. La lista es interminable..»
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